03 de diciembre de 2012

El entrenador del flamante campeón consiguió su tercer título en su cuarto año al frente del Fortín. Además, finalizó en el podio en 7 de los 8 torneos que disputó y fue semifinalista de la Libertadores y de la Sudamericana.

Parece un bicho raro, casi como si se hubiese escapado de un mundo ideal y le vino a poner algo de coherencia a un fútbol argentino que es puro vértigo y contradicción. Ricardo Gareca sumó su tercer título al frente del club de sus amores, Vélez Sarsfield, y parece tener la fórmula para triunfar.

Este Torneo Inicial no hizo más que confirmar (una vez más, y como si todavía hiciese falta) que el Tigre sabe y mucho de manejo de grupos y, sobre todo, conoce a la perfección lo que hay que hacer cuando un equipo se desarma como se desarmó Vélez antes del comienzo del certamen.

Por eso, en lugar de quejarse y librar una batalla con los dirigentes como hace la mayor parte de los entrenadores del país, Gareca pidió poco y bueno e intentó "reforzarse" con los hombres de la casa, una fórmula que le viene dando resultados más que satisfactorios.

Sólo basta con repasar sus resultados desde que asumió para entender aunque sea un poco de la magnitud de sus logros. El Tigre debutó a principios de 2009 y, en su primer torneo como entrenador, se consagró campeón en aquella recordada final contra el Huracán de Ángel Cappa en Liniers.

Pero eso fue sólo el comienzo, ya que Gareca siguió apostando al club del que es hinchan desde chico y siempre priorizó el sentimiento y la seriedad del proyecto velezano ante cualquier oferta de los clubes habitualmente llamados "grandes".

De esta forma, acaba de cumplir su cuarto año al frente de Vélez, en donde en total sumó tres títulos nacionales (sobre ocho jugados) y además estuvo a un paso de ser finalista de la Libertadores 2011 (la noche del penal fallado por Santiago Silva) y fue también semifinalista de la Copa Sudamericana ese mismo año.

Por todo esto, Ricardo Gareca es sin dudas el mejor entrenador argentino de la actualidad. Por sus éxitos, sus logros y su coherencias, pero sobre todo por la mesura y el realismo que suele aportar en las (pocas) veces que no le tocó salir vencedor.

De su mano, y acompañado con un cuerpo técnico acorde y una dirigencia ejemplar, Vélez sumó una nueva estrella sigue poniendo en jaque la "grandeza" de algunos.

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