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El autor de la masacre de Bancalari ya había agredido a otro jefe

20 de diciembre de 2012

Carlos Landívar provocó destrozos en autos de una concesionaria de BMW en la que trabajaba, tras descubrirse que estaba ebrio. El dueño del local relató por Radio 10 que también intentó agredirlo con una barreta.

El asesino de Bancalari, Carlos Landívar, ya había protagonizado un violento episodio en una concesionaria de BMW donde, luego de ser despedido, volvió y destrozó varios autos.

"Un día se puso muy violento. Cuando vuelve de almorzar, otros empleados me comunican que estaba ebrio. Bajé para decirle que se retirara y que volviera al otro día porque así no podía trabajar. Se negó a irse, le agarró una locura y rompió 10 lunetas y 10 parabrisas con una barreta frente a los clientes", relató Adrián Santos, dueño de la agencia de autos, en declaraciones a Radio 10.

Luego contó que "me tiró a matar con una barreta y la pude esquivar. Entre 3  o 4 empleados lo pudimos detener y lo tuvimos en el piso con las manos atrás hasta que vino la Policía".

El altercado ocurrió en 2008 al mes de que Landívar había ingresado a trabajar en la empresa. Como consecuencia, Santos explicó que "se lo despidió y se le hizo un juicio". "A una de las audincias llego ebrio y le agarró otro brote", sostuvo.

Sin embargo, afirmó que "lo de ayer (por este miércoles) fue incomparable con lo nuestro. Me llamó mi socio que lo escuchó por la radio y veíamos todo lo que pasó nos podía haber pasado a nosotros".

Según su ex empleador, en el mes que trabajó era "una persona que se comunicaba con el resto, solo hacía su trabajo de chapista".

El dueño de un locutorio ubicado en inmediaciones de la empresa donde el miércoles se desató una masacre, recordó que Landívar, además de destrozar varios vehículos, le pegó un "barretazo" a uno de los dueños porque le debían dinero.

Sobre el episodio en la empresa de transportes, son muchos los testigos que relataron que el autor de la matanza le había comentado su enojo con los dueños por una deuda que mantenían con él.

"Piensan que se la van a llevar de arriba", recordó un testigo que le confió el chapista. "Le debían un montón de plata, él era así, medio rayado cuando tomaba dos o tres copas. Si lo jodían sí era muy agresivo", contó el hijo de Landívar, quien además agregó que "hizo lo que tenía que hacer". 

Un hombre mató a los dueños de una empresa de transporte y al encargado administrativo, baleó a otro empleado, prendió fuego la sede de la firma y se suicidó, en una espeluznante masacre sucedida en la localidad bonaerense de Don Torcuato, partido de Tigre, en la tarde del miércoles.

Carlos Landívar, que había sido contratado como chapista, irrumpió visiblemente desequilibrado y enarbolando una pistola 3.80 a la sede de la firma Bascoy SA, ubicada en la calle Boulogne Sur Mer 1411, casi esquina Frías.

Allí Landívar, de unos 50 años, mató a Marcelo y Gabriel Bascoy, dueños de la compañía, y a Javier Etcheverry, del sector administrativo y coordinador de viajes de la empresa de transporte de carga y maquinaria pesada y estibajes.



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