09 de febrero de 2013

El jefe del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR) en la Cámara de Diputados, Ricardo Gil Lavedra, analiza la decisión del gobierno nacional de avanzar en la democratización de la justicia.

Las declaraciones de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner respecto de la "democratización de la Justicia", aparecen más como una reacción oportunista para profundizar su embestida contra la independencia de un poder que no controla como quisiera.

Por definición el Poder Judicial es un poder llamado "contramayoritario", es decir que actúa controlando a los poderes de las mayorías. Su función es defender la Constitución y los derechos de los individuos y de las minorías frente al avasallamiento que puede provenir de una mayoría circunstancial.

Es por eso que sus cargos tienen que estar asegurados de por vida, para que el poder de turno no pueda removerlos y poner a una Justicia adicta que se lleve por delante los derechos individuales.

La mencionada "democratización" a la que alude la Señora Presidente, por tanto, no significa otra cosa que la intención de sujetar al Poder Judicial, también, al control de las mayorías transitorias.

Es decir, quiere habilitar la concentración absoluta de poder, y en aras de la "democracia" quiere habilitar que el que presida sea el mismo que haga las normas, y que a la vez sea el mismo que decida sobre su aplicación.

Se desea romper con el principio republicano de gobierno, instaurado en la Constitución según el cual los poderes se equilibran y controlan recíprocamente entre sí.

Pretender la desnaturalización del Poder Judicial en su función de defensor de los derechos contra el abuso de los demás poderes, y volverlo el brazo ejecutor de gobernantes circunstanciales, no es democracia. Es aprovecharse de una tragedia para intensificar un proyecto hegemónico.

Fuente: diputados.ucr.org.ar

Temas