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"Efecto Papa" para las pescaderías en Semana Santa

25 de marzo de 2013

Los comerciantes porteños de pescados esperaban una caída en las ventas debido a que Semana Santa coincidió con el fin de semana largo. Sin embargo, la llegada de un argentino al trono de Pedro reavivó la fe y las ganas de cumplir con ese rito católico. Muchos comerán pescados.

La asunción de Francisco como máxima autoridad de la Iglesia Católica marcó un antes y después en las expectativas de los dueños de pescaderías porteñas.

Hasta antes del 13 de marzo, previo a que se escuchara el nombre de Jorge Bergoglio como sucesor de Benedicto XVI, los comerciantes esperaban una caída en las ventas ya que –siendo fin de semana largo- se prevé que muchos porteños pasen estas Pascuas en algún destino turístico.

Todo cambió después de ese día. Ya con el argentino Francisco en el trono de San Pedro, los comerciantes se llenaron de optimismo: las ventas podrían igualar a las del año anterior.

Nazareno Mellino, de la pescadería homónima, resaltó en diálogo con minutouno.com que "por la asunción de Francisco, la gente se está mostrando más interesada por cumplir con el rito de comer pescado" en Semana Santa.

Y añadió: "tenemos muchas más consultas por precios y variedades que en años anteriores en esta pescadería pero también –según comentan otros colegas- en otras pescaderías".

Mellino indicó que, antes del Papa argentino, "las expectativas de ventas no eran buenas porque Pascuas coincide con el fin de semana largo pero que, ahora, esperan igualar el volumen de operaciones de esa conmemoración en 2012".

Carlos Caputo, dueño de la pescadería Ostramar, sin embargo, relativizó el efecto papal sobre las ventas. Consultado por minutouno.com sobre sus expectativas, respondió: "¡Dios y Francisco quieran! Pero no creo que haya una suba en las ventas sobre todo porque esta semana es prácticamente toda feriado".

Otro factor que actúa en perjuicio de las pescaderías es la gran dispersión de precios, que terminan confundiendo al consumidor.  "Nosotros tenemos el kilo de filet de merluza a 37 pesos pero en una pescadería que está a media cuadra de aquí, lo venden a $45. Eso termina desalentando el consumo", dijo Mellino.

En las pescaderías, el kilo de salmón ahumado rosado de Noruega cuesta desde 160 pesos y el Norge, $79; el de pulpo español fresco, $120; el de langostinos, 110 pesos; y los dos kilos de calamar entero, $39, sólo por citar algunos precios de oferta como referencia para el consumidor.

Los pescados más económicos son: pollo de mar, $35 el kilo; medallones de merluza, $36; filet de merluza (el pescado más consumido de la Argentina), $37; y filet de gatuzo, $39, aunque estos precios pueden tener variaciones de un negocio a otro.

En el Paseo de Compras del Mercado Central de Buenos Aires y pescaderías que adhirieron al acuerdo de precios impulsado por la secretaría de Comercio Interior, se ofrece el filet de merluza despinado a $18 pesos el kilo; el de la corvina parrillera $20; y el del langostino entero $25.

Caputo señaló que, durante la Semana Santa, los consumidores argentinos se inclinan por "el filet de merluza, las empanadas de vigilia y el atún en lata, aunque también están las ventas habituales de todo el año: abadejo, pollo de mar, salmón rosado y filet de gatuzo".

El presidente de la Unión de Consumidores de Argentina (UCA), Fernando Blanco Muiño, indicó a minutouno.com que "el pescado no tiene precio de referencia" porque "existen pocas pescaderías y es poca la competencia comercial".

A la hora de hacer las compras, Blanco Muiño recomendó: "adquirir el pescado en su pescadería de confianza porque en esta fecha muchos otros comercios (como carnicerías) comercializan esos productos y no siempre respetan la cadena de frío. Eso se puede comprobar comparando el color del pescado: los que están amarillentos es posible que no haya tenido un frío adecuado".

También aconsejó: comprar las variedades con más salida, como brótola, lenguado y merluza; y hacer las compras anticipadas para evitar la suba de precios de los últimos días.  

En Argentina, se consume en promedio 4,5 kilos por año por habitante. Pero las elecciones a la hora de comprar no dependen sólo del precio, sino de la edad del comprador.

Así lo aseguró Mellino: las personas mayores de 60 años se inclinan por el filet de merluza; las personas de entre 20 y 50 años, optan también por la brótola y el salmón rosado, acompañando el boom del sushi y la comida peruana. Los más jóvenes prefieren los productos precocidos (como los medallones de merluza) por una cuestión de tiempo y comodidad.

Mariana Leiva

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