Condenado por el caso Piparo se quiso matar en la cárcel

30 de mayo de 2013

Carlos Moreno intentó ahorcarse en su celda a raíz de los problemas de convivencia que mantiene con los otros presos del pabellón.

Carlos Moreno, condenado a prisión perpetua por balear en una salidera bancaria a la embarazada Carolina Piparo y provocar la muerte de su bebé, intentó ahorcarse en su celda del penal de Olmos.

Moreno, según fuentes policiales, quiso colgarse en su calabozo aparentemente a raíz de los problemas de convivencia que mantiene con los otros presos del pabellón, quienes le habrían jurado venganza por haberle disparado a Píparo en julio de 2010 en La Plata.

El episodio ocurrió el miércoles en esa prisión del Servicio Penitenciario bonaerense, cuando Moreno intentó aparentemente colgarse con una tela y ahorcarse.

Tras conocer el intento de suicidio, la abogada del condenado, la defensora oficial María Vigorelli, presentó un hábeas corpus preventivo y solicitó que, en resguardo de su vida, Moreno sea alojado en la Unidad 34 de Melchor Romero, que está ubicada en las calles 520 y 176.

El pasado 13 de mayo, el Tribunal Oral Criminal 2 de La Plata condenó a prisión perpetua a Moreno (20), Miguel "Pimienta" Silva (43), Luciano López (20), Juan Manuel Calvimonte (25) y Carlos Jordán Juárez (45) por el trágico asalto cometido contra Piparo. Los jueces los hallaron culpables de los delitos de "tentativa de homicidio criminis causa" en perjuicio de Carolina, "homicidio criminis" causa por la muerte de su bebé Isidro y "robo calificado por el uso de arma con aptitud para disparo".

En tanto, el tribunal absolvió a Augusto Claramonte (44), acusado de aportar asesoramiento legal a la banda y que llegó al juicio oral en libertad, y a Carlos Burgos (20), sindicado como el presunto autor del disparo, aunque luego Piparo reconoció a Moreno como el que la baleó.

Piparo, de entonces 30 años, fue baleada el 29 de julio de 2010 cuando con su madre, María Ema, retiró dinero de la sucursal del Banco Santander Río de 7 y 42, en La Plata y se dirigió a su casa, en las calles 21 y 36, de la capital provincial.

Tras apoderarse del dinero, y antes de huir, uno de los delincuentes le disparó a Piparo en el rostro, lo que motivó que le realizarán una cesárea de emergencia para que diera a luz a su hijo, Isidro, que murió una semana después de nacer.

 

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