Estupor en la Justicia por las aberraciones de Martínez Poch

29 de septiembre de 2013

El fiscal de la causa, Marcelo Romero, manifestó su estupor por la actitud del imputado por abusar de sus hijas y secuestrar y violar a una abogada. "Casos como este, por lo menos en mi carrera, nunca había visto", expresó.

El fiscal que investiga las denuncias contra el detenido aseguró que en su carrera en la justicia "nunca vio" un caso de características similares.

Romero también confirmó que el imputado se negó a declarar ante las autoridades en una audiencia que duró unos "7 u 8 minutos" en la que "se notificó los nuevos cargos".

En la audiencia, dijo, también se le informó de "las pericias psicológicas y psiquiátricas que vamos a realizar en la asesoría policial de los tribunales" con el fin de que los peritos construyan un perfil del acusado que será informado entre el "7 y 9 de octubre".

Romero insistió además en la "gravedad" de las imputaciones que recaen sobre el acusado de 50 años, quien tenía varias denuncias en su contra.

"Todo comenzó con la denuncia de un papá, que dijo que su hija estaba desaparecida o retenida contra su voluntad. Eso fue comprobado por mi personal y por la policía de investigación de La Plata", relató el fiscal de instrucción 6 en alusión al caso de la abogada Vanesa Rial.

Y, agregó que durante la investigación "nos enteramos que las hijas del imputado habrían sufrido hechos terribles durante su niñez".

Según el fiscal, tras los operativos realizados en casa del imputado "encontramos a una chica muy joven en un estado psíquico deplorable, en estado de shock", quien en un primer momento "defendió a la persona que tenía privada su libertad".

Sin embargo, al recuperarse, la abogada "pudo denunciar todo lo que denunció", lo que llevó a las hijas del imputado a reconocer que su padre las había sometido a situaciones de violencia familiar y abusos.

"La imputación es muy grave", advirtió Romero y explicó que el hombre se encuentra acusado de "privación ilegal de la libertad calificada" delito al que luego se le sumó "corrupción de menores y abuso sexual gravemente ultrajante a las víctimas".

En este sentido, precisó que "la corrupción es calificada por el vínculo, por violencia e intimidación" y en el caso del abuso sexual "gravemente ultrajante" por tratarse de sus hijas.

"Casos como este, por lo menos en mi carrera, nunca había visto", lamentó el fiscal.

En cuanto a las denuncias previas que involucraban a Poch, el funcionario señaló que "tenía una persona allegada, amiga o contacto en el área de reconocimientos médicos de la policía".

"Aparentemente el señor le brindaba información sobre las señoras que iban a ser revisadas por los médicos después de la denuncia y él (Poch) las volvía a intimidar para que retiraran la denuncia o directamente negaran los hechos", añadió.

El fiscal lamentó que "cada vez" hay "más denuncias" por violencia de género, un delito que "crece", aunque destacó que "también es cierto que el Estado está dando nuevas respuestas y adaptándose a esta nueva realidad criminal".

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