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El sueño de Adorado: ya tienen 5 locales en el país y van por otro en Madrid

17 de agosto de 2017

Paulo Barberis y su socio abrieron su primer local en Palermo hace tres años y hoy tienen una franquicia de cinco sucursales en todo el país.

Por Antonia Cossio

¿Existe un modo de comer un alfajor de masa sablée relleno con dulce de leche y cubierto de azúcar impalpable sin que el polvo quede disperso en el aire? ¿De dar un mordisco perfecto sin que nieve sobre la espuma del café con leche? Tal, era el dilema mientras Paulo Barberis contaba sobre los inicios de Adorado Bar en Palermo, donde los bocados dulces comparten la mesa con el avocado toast (léase, tostada con palta) y los huevos benedictinos.

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El salón de Adorado San Telmo<br>
El salón de Adorado San Telmo

“Yo siempre había tenido la inquietud de poner algo gastronómico u hotelero. También me gustaba un Bed & Breakfast, hostel o restorán”, explica Barberis, de 42 años, sentado en una de las mesas del local de Honduras y Arévalo, donde el jueves al mediodía parece domingo a la mañana por lo relajado.

A pesar de su determinación, el primer paso de Barberis tras mudarse de Miramar a Buenos Aires fue estudiar Comercio Exterior, “un poco por presión familiar”, porque gastronomía “no era una carrera como decir “soy universitario”. Lo que siguió fueron años de trabajo en ese campo, con los últimos 11 dedicados a una misma empresa donde finalmente el aburrimiento le ganó la partida y le hizo escuchar el consejo de su amigo y ahora socio.

Las paredes de Adorado de Honduras están adornadas con bandejas, platos, borlas y otros elementos que resultan acogedores sin ser agotadores

Él siempre me decía 'tenés talento para otra cosa, no para estar encerrado en la oficina'. Y un día dije 'ok, dale, renuncio'. Renuncié en diciembre del 2012, pero fue un proceso. Yo lo venía pensando y estábamos en una época del país donde estábamos bastante bien, no había el miedo que capaz hay ahora de dejar un laburo. Hoy no sé si me animaría a dejar un trabajo en el que ganaba bien, que era seguro y donde estaba cómodo”, cuenta Barberis.

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Huevos benedictinos, un clásico<br>
Huevos benedictinos, un clásico

Pero la contracara de esa tranquilidad era un exceso de rutina. “Estaba aburrido, me costaba arrancar todas las mañanas. ¿Viste esas cosas que te pasan con un trabajo al cual no querés ir? Bueno, renuncié y me puse a estudiar administración gastronómica como para tener una idea”, resolvió metódico.

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La merienda full de Adorado<br>
La merienda full de Adorado

De hecho, Barberis intentó conocer el rubro gastronómico por dentro y desde abajo, pero nadie lo quiso tomar de mozo cuando todavía estudiaba. “Hasta ofrecí ir cuatro horas todos los días gratis para ver cómo era, pero no resultó”, rememora entre risas. Finalmente se atrevió a concretar su sueño y en abril de 2014 abrió Adorado como la concreción de un sueño de años.

El café con leche se sirve en taza de losa y el alfajor llega en un plato vintage elegido por Barberis en la feria de Chacarita

“Primero vino el amor por la comida. Siempre me gustó cocinar cosas dulces. Hacía tortas cuando era chico. Miramar es una ciudad chica y en los pueblos chicos no hay muchas cosas que hacer además de comer. Así que el plan siempre era comer con mis amigos, o en mi casa, que mi abuela cocinaba increíble”, relata. “Yo siempre estaba en la cocina mirando, y así y todo nunca tuve la idea de ser cocinero ni creo que sea una asignatura pendiente. Me gusta de manera amateur”, aclara.

salchicha y huevos
Huevos revueltos con salchicha
Huevos revueltos con salchicha

En vez, Barberis volcó toda su creatividad en una carta que evoluciona y suma platos casi todos los meses, y en la decoración de los dos locales de Palermo, el de San Telmo, los de Mar del Plata y de los que se van a abrir en breve en ciudades elegidas a dedo, como Tandil, Rosario y Mendoza. “Nuestra idea es replicarlos para sumar un concepto muy afianzado en capital y llevarlo al interior”, confiesa el creador de la marca.

El yogurt con granola se sirve en vaso, no frasco, porque el estilo es trasladable a todo el país, lejos de las excentricidades de Palermo

El concepto de “bolichito” que corre en Palermo es novedoso en el resto del país, explica Barberis, porque “no existe en el interior un restorán de día donde venís a laburar o los fines de semana bruncheás”. O al menos no existía hasta la expansión notable de Adorado, que para el año que viene podría tener una sucursal en Madrid si prospera el plan que su creador tiene para octubre próximo, cuando empezará a repartir su tiempo entre la capital española y Argentina.

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