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Apareció la avioneta y continúa la búsqueda de los 3 tripulantes

20 de agosto de 2017

Los tripulantes de la avioneta desaparecida hace casi un mes, tras despegar del aeropuerto de San Fernando, eran dos pilotos y el dueño de una empresa de negocios agropecuarios.

El hallazgo del avión Mitsubishi biturbo con matrícula LV-MCV fue confirmado en un comunicado oficial por la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), aunque por el momento no hay información oficial en torno a la suerte de sus tripulantes.

Los restos del avión, entre los que se encontraría la cola del avión con la leyenda de la matrícula, estuvo a cargo de una aeronave de la ANAC. En el comunicado consignó que "como resultado del operativo de búsqueda que coordina la ANAC, hoy cerca de las 17.40, una aeronave perteneciente a este organismo encontró restos de una aeronave mientras sobrevolaba la zona de confluencia de los ríos Parana Guazú y Barca Grande del delta bonaerense".

Tras confirmarse el hallazgo, se envió al lugar un helicóptero y dos embarcaciones para preservar la zona, cuyo personal confirmó la pertenencia de los restos. Según se indicó, las partes encontradas se hallaban semienterradas en un sector pantanoso, en un cráter tapado por agua y vegetación.

Trascendió en forma extraoficial que entre los restos localizados se encuentra la cola del avión con la inscripción de la matrícula. En el hecho tomó intervención la Junta de Investigación de Accidentes de la Aviación Civil.

Los tripulantes que eran buscados eran el piloto, Matías Ronzano, de 30 años, padre de una beba de 10 meses, con residencia en la localidad bonaerense de Lincoln.

El piloto había comenzado a trabajar en la empresa Aibal SA, a la que pertenecía la aeronave, en abril pasado.

En tanto, su copiloto era Emanuel Vega, de 25 años, también residente en Lincoln, quien no trabajaba para la misma empresa, sino para un firma agrícola de la zona, pero estaba realizando un trabajo extra en el vuelo.

En tanto, el pasajero era Matías Aristi, de 37 años, hijo del dueño de la empresa Aibal SA, propietaria del avión, quien residía en Bragado, provincia de Buenos Aires.

Aristi, padre de tres hijos, administraba campos de la familia en Santiago del Estero y Formosa, hacia donde se dirigía en el avión que partió el 24 de julio del aeropuerto de San Fernando.