Para nostálgicos: volvieron los viejos vagones de la línea A

02 de septiembre de 2017

Recordados como "La Brujas", los emblemáticos y centenarios vagones de la línea A del Subte, que dejaron de estar en servicio hace cinco años, volvieron a las vías en la noche de este sábado e hicieron el recorrido que une la estación Perú con Acoyte.

Los centenarios vagones de madera belgas "La Brugeoise" volvieron a circular por la línea A de subte este sábado a la noche, después de cinco años, en el que fueel primero de los tres paseos que se harán hasta fines de 2017 y al que los vecinos podrán acceder anotándose a través de Internet.

El paseo comenzó a las 23:30 en la estación Perú -acceso sentido a San Pedrito- y consistió de tres recorridos, ida y vuelta, hasta la estación Acoyte durante los que habrá guías turísticos que contaron la historia de los coches, de cómo fueron restaurados y de la línea A, la más antigua de todo el Hemisferio Sur.

Después de su salida de circulación el 11 de enero de 2013 -tras 99 años, un mes y diez días de servicio-, los vagones en servicio regular más antiguos del mundo fueron enviados a los talleres El Polvorín, en el barrio de Caballito, y reemplazados por formaciones cero kilómetro y con aire acondicionado traídas desde China.

Subasta vagones subte 2.mp4

Ese mismo año, la Legislatura porteña sancionó la ley N° 4886 que ordenó que 20 de los históricos coches fueran "puestos en valor, reacondicionados y adaptados técnica, mecánica y eléctricamente" de modo que volvieran a circular "con fines educativos, culturales y turísticos".

El trabajo de restauración de las unidades comenzó en 2013 y estuvo a cargo de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), bajo la dirección de la arquitecta María Elena Mazzantini con la colaboración técnica e historiográfica de la Asociación Amigos del Tranvía (AAT).

Por el momento ya hay cuatro unidades refaccionadas, pero están listos los pliegos para renovar otras dos y se espera avanzar con el resto.

Los trabajos de acondicionamiento incluyeron el reemplazo de piezas desgastadas -como las lengüetas de cuero para abrir las ventanas o las correas que sostienen las anillas para sujetarse- y el agregado de refuerzos en puntos clave para evitar la clásica oscilación que tenían cada vez que los coches "doblaban" en las curvas de las vías.

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También volvieron a pintarse con los tradicionales colores gris, azul y amarillo, y a la pintura se le aplicó un tratamiento ignífugo, y las maderas de sus interiores fueron barnizadas nuevamente.

El orfebre Juan Carlos Pallarols se encargó de restaurar los bronces y cromados de los históricos trenes y, aseguró, "fue algo mágico".

Desde el punto de vista de técnico y de seguridad, también fue necesario hacer otras modificaciones que hicieran posible su circulación.

Para esto se cambió la tensión de los coches de 1.100 voltios a 1.500, que es la potencia con la que circulan las unidades nuevas, se modificó la medida de la trocha y se le agregaron sistemas de seguridad: luz de emergencia y enclavamiento de puertas, lo que impide que el coche arranque si hay alguna que no haya cerrado.