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Nicolás Burdisso, el ex Boca a punto de retirarse y con nuevo negocio

09 de septiembre de 2017

Mientras quema sus últimos cartuchos como futbolista profesional en Italia (fue transferido del Genoa al Torino), Nicolás Burdisso acaba de lanzar sus primeras etiquetas de "Vino del Potrero", un emprendimiento familiar que inició junto a su mujer y socia Belén Soler Valle.

Trece años pasaron desde que Nicolás Burdisso pisó suelo italiano por primera vez. En aquel entonces, el Inter de Milán lo sumaría a sus filas junto a otros cinco compatriotas: Juan Sebastián Verón, Esteban Cambiasso, Julio Cruz, Kily González y Javier Zanetti. Hoy en el Torino, el ex central de Boca y de la Selección Argentina disfruta sus últimos años como futbolista profesional mientras transita sus primeros pasos como emprendedor en el universo de los vinos.

"Siempre me llamaron la atención los vinos. Cuando llegue a Italia vi la diversidad que hay y me empecé a empapar cada vez más, esto fue en el año 2004. Aunque creo que el interés puede tener una pata cultural, ya que mi familia es de Cúneo, tierra de los mejores vinos italianos", cuenta Nicolás en una conversación con Ámbito Biz.

Así nace Vinos de Potrero, un emprendimiento de la mendocina Gualtallary, en Valle de Uco, de la mano de su mujer y ahora socia Belén Soler Valle.

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"Es un proyecto familiar y compartimos todo junto a nuestros hijos, a quienes llevamos casi siempre a conocer bodegas y lugares. Este también es un proyecto familiar pensado también en el futuro de ellos", confiesa Nicolás.

Periodista: ¿Por qué eligieron Gualtallary?

Nicolás Burdisso.: Lo primero que quiero destacar es que elegimos la Argentina en primer lugar para invertir. Respecto a Gualtallary, lo buscamos porque creemos que tiene mucho futuro. En el momento que compramos en el año 2008 no estaba tan de moda, hoy sabemos que posee un gran potencial en la Argentina y en el mundo.

Belén Soler Valle: Queríamos apostar al país. Hoy estamos orgullosos de tener un producto que sale de nuestra tierra y lo podemos mostrar al mundo

P.: ¿Cómo son los roles de Nicolás y María Belén?

N.B.: Soy el dueño de la empresa y tomo las decisiones junto con mi esposa, con nuestro enólogo, Bernardo Bossi Bonilla, y con todo el equipo que forma parte de la bodega. También participo de la parte creativa. No puedo estar en el día a día ya que vivo en Génova, pero viajo cuando puedo a la Argentina.

B.S.V.: Mi rol es el de Manager de la empresa, también tomo la mayoría de las decisiones junto con Nico. Estoy atrás en el día a día desde acá (desde Génova). Tenemos un equipo muy bueno en Buenos Aires y una comunicación fluida con Mendoza.

P.: ¿Cómo surgió la idea de contratar a Bernardo Bossi Bonilla para elaborar los vinos?

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N.B.: Pensé en hacer un vino con las uvas de nuestra finca y empezamos a hablar con los chicos de la consultora Wine Idea, que son los que terminaron de darle forma. Teníamos que buscar a alguien que se identifique con este proyecto, pequeño pero ambicioso, y de ahí surgió el nombre de Bernardo. Yo ya conocía sus vinos y su escuela y después de hablar dos minutos con él nos dimos cuenta que era la persona indicada, por lo que trasmite como profesional y como persona.

P.: ¿Cómo definirían las primeras etiquetas que lanzaron al mercado?

B.S.V.: Nuestro diseñador Daniel captó la idea desde el primer momento, la analogía del terroir con el potrero, de la tierra con el futbol. Creo que nuestras etiquetas reflejan eso.

N.B.: Si hablamos puramente de los vinos, es un poco contar nuestra historia. Comenzamos experimentando y cuando encontramos a las personas que creíamos acordes a nuestra idea, empezamos a gestar algo más interesante. Salimos al mercado con cuatro vinos.

P.: Vinos de Potrero alude al fútbol. ¿Cómo surgió el nombre?

N.B.: Para concebir un vino de excelencia, la vid necesita de un Terroir que desafíe al máximo su potencial, al igual que ocurre en la formación de un jugador de excelencia, que necesita de un potrero que de joven estimule sus virtudes y forje su talento. En otras palabras, es una analogía entre ambos mundos. Decimos que cuanto más pobre sea el Terroir y el Potrero, mejores serán los resultados. Y estamos convencidos de haber elegido un terroir especial en Gualtallary para hacer nuestros vinos.

P.: La industria fue sin dudas una de las más afectadas por la crisis de los últimos años. Aún así decidieron apostar al vino. ¿Por qué?

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B.S.V.: Nosotros decidimos apostar al vino porque lo tomamos como una pasión de familia. Por supuesto que no queremos que nos vaya mal. Pero hemos comenzado este proyecto por pura pasión y gusto, para hacer un emprendimiento que el día de mañana lo puedan continuar nuestros hijos. Y a la vez para hacer algo con la tierra, el clima, a ambos nos apasiona la naturaleza.

P.: ¿Cómo ven el mercado europeo con respecto al argentino?

N.B.: Son diferentes. La Argentina no tiene una tradición vitivinícola de miles de años. En Europa es una tradición que pasa de generación en generación. Los viñedos europeos tienen 5 /6 hectáreas, 20 como mucho. En la Argentina tener esa cantidad es poco, por eso para nosotros fue hacer una conexión entre los dos mundos. Es un gran desafío y recién estamos empezando a "hacer rodar la pelota".

P.: Cuando recorren viñedos europeos: ¿Buscan en esas experiencias recoger ideas para volcar en el terreno local o lo hacen simplemente por placer?

B.S.V: Ambas cosas. Empezamos por placer pero cuando surgió la idea de hacer nuestros propios vinos, a cada lugar que vamos, en España, Francia e Italia, sacamos ideas, de todo, de las bodegas, de la cultura de ellos. Siempre aprendemos cosas diferentes. Lo lindo que tiene Italia en particular es que cada vez que vas a una bodega te atienden sus dueños de una manera muy cálida, cordial. Es gente de familia, muy sencilla que capaz venden a todo el mundo y en cantidades grandes pero no abandonan el concepto de agricultor, de trabajar en la tierra, de probar la uva. Eso es hermoso, nos gratifica y nos aporta ideas.

P.: ¿Un ranking de tres etiquetas europeas que el amante del buen vino no debería dejar de probar?

N.B.: Paleo Rosso Toscana (Cabernet Franc); Grattamacco Toscana (cab suav-merlot-sangiovese) y Duemani Toscana (cab.franc)

P.: ¿Qué dicen los europeos cuando prueban nuestros vinos?

N.B.: Antes que nada hay que decir que el estilo de vino del nuevo mundo y el nuestro es muy diferente, sobre todo en lugares de mucha tradición en Europa. Paralelamente van apareciendo lugares más recientes que están haciendo vinos más parecidos a los argentinos. En este contexto, la Argentina tiene muchísimo para mostrarle al mundo. En Italia que es un país conservador no hay un conocimiento muy grande del vino nuestro. Si saben por ejemplo que Chile hace buenos vinos y que la Argentina está mejorando, pero no tienen la curiosidad de probar y ver de qué se trata.

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