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Escándalo en el mundo de la moda: denuncian a un manager por abuso sexual

04 de octubre de 2017

Una joven de 18 años contó que el hombre la citó en su departamento para una entrevista, pero que se propasó con ella. "Me dijo que premiaba a los chicas que se portaban bien con él", relató.

Una joven, de 18 años, denunció que un manager de modelos intentó abusar de ella durante una entrevista de trabajo en un departamento de Bahía Blanca.

El acusado, identificado como Rubén Commegna, es un conocido manager bahiense de modelos. No es la primera vez que una chica sale a denunciarlo públicamente.

Marian contó la experiencia que tuvo que vivir con este hombre en junio del 2016, en un departamento que tiene Commegna en Saavedra al 100.

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"A Rubén lo conozco hace años y no sabía que lo que había hecho conmigo lo había repetido con otras chicas", destacó la modelo durante una entrevista al programa Bahía Hoy.

La chica contó que fue a la casa del manager a llevarle un curriculum, pero que luego la situación derivó hacia otro lado: "Yo llevé mi currículum para postularme como profesora de su escuela de modelos pero él me lo corría a un costado. Quería que le hable de mi. Yo me la pasaba mirando la hora en el celular y él me decía que era una falta de respeto. En el lugar hacía mucho calor, por eso me sugirió que me saque el abrigo".

Luego, contó que Commegna le preguntó si había traído los zapatos: "Me los hizo poner y automáticamente me pidió que me ponga un vestidito. Yo le reiteré que él sabe cómo desfilo. Empezó a sacar revistas y me empezó a leer su agenda, prometiéndome que iba a salir en un montón de revistas".

"Empezó con la idea de darme lástima, intentó seducirme, le fue mal y empezó a chapear", consideró Marian, al tiempo que resaltó: "Me propuso conocer París; me dijo que me podía llevar. Decía que premiaba a las chicas que se portan bien con él. Le dije que pensé que viajaban por trabajo. Él me dice 'vos sabés cómo se maneja este ambiente'. A lo que le respondí que pensé que esas chicas se hacían respetar", añadió

Sin embargo, el episodio más delicado aún no había ocurrido: "Me levanté y me tiró de nuevo al sillón. Me enojé y fui al baño a cambiarme. Cuando salí estaba con el pantalón desabrochado y en remera. Agarré el currículum como para irme y cuando quise abrir la puerta estaba cerrada. Bajamos por el ascensor y me preguntó si estaba todo bien. Hasta me invitó a cenar, como hace con otras chicas".

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