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Los trucos más insólitos para zafar de los controles de alcoholemia

05 de octubre de 2017

La Defensoría impulsa el proyecto de ley "Alcohol cero" al volante y los infractores deberán volverse más creativos para zafar de los controles de alcoholemia. Mirá las excusas que ponen.

La Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires presentó la semana pasada en la Legislatura porteña un proyecto de ley para reducir a 0 la tolerancia de alcohol en sangre permitida para todos los conductores. En la actualidad para evitar la multa el control de alcoholemia debe arrojar una concentración de alcohol en sangre inferior a 0,5 gramo (0,2 en el caso de los motociclistas).

La iniciativa, mucho más restrictiva en cuanto a la ingesta de alcohol en los conductores con respecto a la normativa vigente, promete generar muchas más multas en caso de prosperar y no mediar un rotundo cambio cultural y de conciencia entre los porteños.

La Defensoría del Pueblo de la Ciudad impulsa el proyecto de ley "Alochol cero" al volante

Hasta que eso suceda no sólo seguirá habiendo infractores sino que entre ellos muchos intentarán eludir los controles de alcoholemia con algunas de las más insólitas excusas o argucias. El problema es que nadie es tan original como cree y los inspectores de tránsito ya las han visto todas.

En diálogo con Clarín, un grupo de inspectores contó algunos de los casos más insólitios que les tocó vivir.

Aquí van algunas de las excusas más "inspiradas":

- "Tomé porque es mi cumpleaños, ¿podemos evitar esto? Al auto me lo prestaron en la agencia donde trabajo, la alcoholemia me va a dar positiva y me van a echar".

Ante el control de alcoholemia muchos conductores intentan cambiar de lugar con el acompañante

- Uno de los inspectores contó que "muchas veces, le hacés señas a la distancia a un conductor para que pare y se detiene unos metros antes. Y es muy gracioso ver cómo se cambia de lugar con el acompañante, porque sabe que el test le puede dar positivo. Se agachan y hacen contorsiones. Yo les digo que vi cómo se cambiaban de siento y muchos te lo niegan. Pero somos funcionarios y nuestra palabra es lo que vale".

- "No tengo aire", esa es la excusa más escuchada. Muchos conductores aseguran que tienen insuficiencia respiratoria y dan vueltas para no soplar la pipeta. O aspiran en vez de soplar.

- "Otros te dicen que se acaban de lavar los dientes y que usaron un enjuague bucal. Pero si es así, la cantidad de alcohol en sangre es mínima y desaparece casi de inmediato. Lo mismo pasa si alguien se comió un chocolate que tenga un poco de alcohol. El problema es con los taxistas, porque la prueba les tiene que dar cero. En esos casos esperamos diez minutos y repetimos el test".

Algunos conductores dicen que se acaba de lavar los dientes y que usaron un enjuague bucal para negarse al teste de alcoholemia

- "También es habitual que algunos automovilistas pongan primera y se escapen. En general, lo hacen los que están muy pasados de alcohol y son muy peligrosos. Nosotros nunca nos ponemos delante del auto al que detenemos. Nos cuidamos. Tampoco salimos a correr a un loco, porque puede ser para peor. Siempre miramos la chapa patente. Y algunos se van y nos dejan la documentación. Después, cuando los citan, aseguran que no se dieron a la fuga, sino que fuimos nosotros los que les dijimos que podían irse".

- "No puedo soplar porque tengo dientes postizos y se me van a salir" es una de las excusas más usadas entre las personas mayores.

Lo que no saben muchos de los conductores que se niegan a realizar el test es que ante la negativa a someterse al control de alcoholemia se presume que dará positivo y se realiza exactamente el mismo procedimiento que si el conductor hubiese accedido a hacerlo y hubiese arrojado un resultado positivo.

Entre las personas mayores una de las excusas más asiduas es que no pueden soplar porque tienen dientes postizos

En cualquiera de estos casos (resultado positivo o negativa a realizarse el test) el personal policial que acompaña a los agentes de tránsito da intervención a la Fiscalía de turno. Las penas previstas por el Código son multas de 200 a 2 mil pesos o de uno a diez días de arresto. En todos los casos, se le retiene la licencia al conductor y su vehículo es acarreado a la playa de infractores.

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