#FilosofíaAplicada Aliename que me gusta

Por: Federico Mana
05 de noviembre de 2017

Cuando los hechos nacionales cobran el mismo nivel de espectacularidad que un evento como el superclásico no podemos más que preguntarnos si acaso no hay una búsqueda de la alienación.

Alguien dijo en algún momento que la filosofía es una época puesta en conceptos. Pero ¿qué época es la que deberíamos poner en ideas? Si hacemos un rápido relevamiento de nuestro presente más inmediato notaremos que hay dos grandes temas que ocupan el mayor porcentaje de las diatribas cotidianas: la detención del ex vicepresidente y el partido entre River y Boca.

boudou detenido

Pese a que corresponden a ámbitos en principio separados (aunque decir que el fútbol y la política están separados sería cuanto menos una imprudencia) el especial énfasis que se pone en ocupar tiempo y aire sobre ambos acontecimientos nos lleva a la pregunta acerca de si se les da tanta relevancia porque la sociedad quiere y desea hablar sobre ello o si se lo hace para promover que la sociedad se concentre en estos temas y no en otros.

Así pues podríamos entrar en un dilema del tipo “el huevo y la gallina” respecto a por qué sucede lo que sucede, pero quizás exista otra perspectiva desde donde podamos pensar que no existe un punto que origina al otro sino más bien que ambos establecen una relación tanto simbiótica como sinergética. ¿Qué quiere decir esto? Que se “venden” estos temas porque la gente los busca ya que en cierta medida desea la alienación que se produce. De esta forma entretenimiento, poder y verdad se entremezclan hasta confundirse el uno con el otro.

Sin embargo no sólo son estas categorías las que se encuentran presente a la hora de dedicar horas de nuestra vida a consumir todo lo que tenga que ver con la detención de Boudou o con la formación que ponga Gallardo en cancha ya que la idea de “realidad” emerge como rectora de toda esta cuestión. ¿Por qué? Porque al involucrarnos de lleno con estas cosas nos sentimos en pleno acto de conocimiento de lo real.

superclasico

Ahora bien cuando hablamos de alienación nos referimos ni más ni menos que al acto de evadirse de lo real. Entonces ¿no es una contradicción creerse en plena noción de lo real alienándose durante horas? Claro que sí, pero he aquí el núcleo problemático: la realidad es tan compleja, involucra tantas variables que prácticamente es imposible tener un manejo completo de ella. De esta forma al enfocarnos obsesivamente sobre una sola de las tantas perspectivas que de ella se pueden tener nos evadimos porque tomamos como totalidad a algo que es sólo una porción.

Por lo tanto ¿qué nos es más placentero? ¿Vivir aceptando la incertidumbre sobre lo real admitiendo que sólo nos aproximaremos a una mínima parte de ella o sentirnos dueños del saber sobre lo real aún cuando esto sea a base de distorsiones? Quizás el primer paso para dejar de vivir alienados sea el de admitir que lo estamos y que esto se produce tanto por los mecanismos de poder que se ponen en juego como por nuestro interés de que ello suceda.

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