Linchando como en la Bristol

Por: Federico Mana
12 de noviembre de 2017

La viralización de audios como el de la cirujana de Nordelta nos lleva a pensar por qué como sociedad nos gusta sumarnos al linchamiento virtual y cuál es el concepto de justicia que manejamos.


Han pasado los años y la humanidad no ha podido aún determinar un concepto de justicia que sea cabal y válido para todos los casos. Claro que quizás esta tarea sea imposible pero eso no quita que no lo hayamos intentado. Así es que, pese a que por lo general nos es más fácil definir lo injusto, manejamos alguna que otra delimitación de esta palabra como para ir ordenándonos a medida que vamos conviviendo en este mundo.

De esta manera, el concepto de justicia oscila entre el sostener que cada individuo debe recibir las consecuencias más racionales acorde a sus actos y el manifestar que en realidad ha de ser una conducta aleccionadora, un acto punitivo para enseñar a los sujetos lo que está bien, lo correcto, lo esperable.

LA CHETA DE NORDELTA.mp4

¿Qué es lo que ocurrió con la hoy famosa “cheta” del Nordelta? Por redes sociales, por grupos de WhatsApp e incluso por la televisión llegó a prácticamente todo el país la grabación de una mujer indignada manifestando unos valores muy alejados de los que la sociedad supone que deben de existir: engreimiento, soberbia, discriminación y, lo peor de todo para muchos, el ataque a ese mito nacional que es el mate catalogado, a los ojos de la cirujana, como una actividad que atenta contra códigos estéticos y morales.

¿Por qué tuvo tal magnetismo para las personas este audio? Por un lado por la gracia que genera la indignación supina ante actos que para la mayoría suelen ser cotidianos y hasta deseados. Pero por otro lado también fue la condena social ante expresiones con las cuales muchos se han sentido ofendidos. Es que sin lugar a dudas la viralización no sólo fue la difusión del audio sino también el juicio implícito hacia la mujer, el señalamiento de que la equivocada es ella en respuesta a sus palabras discriminadoras. En este caso la risa que puede resultar de su escucha fue una protesta y signo de condena que, al compartirlo, se reivindica y refuerza.

LA CHETA DE NORDELTA Vol. 2.mp4

Ahora bien, si nos detenemos un momento a analizar las palabras de esta grabación podremos notar que, aunque repudiables por el hecho de establecer jerarquías de humanos, no habría nada que pudiera considerarse como “ilegal”. No existe la necesidad de que un fiscal o juez actúe de oficio ante la misma por lo que la Justicia, ahora con mayúscula, nada tiene que hacer ante eso. Por ende podemos observar cómo es otro tipo de “justicia” el que, ante la impotencia del ente jurídico, pretendemos que actúe.

En este sentido, esta justicia esperada por la sociedad es la justicia de la “normalidad”, es la que se construye a través del poder que impera de una norma establecida como criterio de lo común por nosotros y que creemos nos otorga la potestad de señalar y juzgar al otro por ser diferente. El linchamiento popular digital se basa en estos principios: a lo anormal hay que señalarlo como lo otro, hay que atacarlo masivamente para que se normalice, para que desaparezca y/o para que otros no quieran ser así… Si nos centramos en el ámbito digital lo llamamos “shitstorm”, pero si lo hiciésemos en el escolar se llamaría “bullying”.

¿Está mal tomar mate en la pil...

Así pues en estas olas de opiniones donde todos nos creemos capaces de señalar, juzgar y condenar estamos activando mecanismos de normalización bajo la idea de hacer justicia aún cuando no podamos terminar de definir muy bien a qué nos referimos con este término. Pero entonces, en función de lo expresado por el audio de la mujer ¿el problema es su discriminación o que no discrimina igual que la mayoría? ¿Nos molesta porque dice poseer códigos estéticos y morales o porque, en realidad, son diferentes a los que nosotros poseemos?

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