La villa 26 de Barracas desaparecerá: reubican a las últimas familias

05 de diciembre de 2017

Hubo una primera mudanza en 2015 y este mes habrá otra. queda relocalizar al 63% de la gente. El lugar será saneado y parquizado.

En la villa 26 se viven días de ansiedad por el cambio que tendrán las 118 familias que aún viven en esa franja del barrio de Barracas, a la vera del Riachuelo. Desde 2015, cuando 104 hogares del asentamiento fueron relocalizados, los que quedaron esperan el momento en que lleguen los camiones y empiece el operativo.

Villa 26
El asentamiento, a orillas del Riachuelo, albergaba un total de 222 hogares.
El asentamiento, a orillas del Riachuelo, albergaba un total de 222 hogares.

El traslado será entre el 11 y 17 de diciembre. Todos tendrán el título de propiedad en su poder y el compromiso de afrontar un crédito hipotecario con cuotas adecuadas a las posibilidades económicas de cada uno. Cuando las últimas familias se muden, la villa 26 quedará reducida a escombros y en el lugar avanzarán los senderos, parques y calles del proyecto Camino de Sirga, como ocurrió en el espacio liberado en 2015, según publicó el diario La Nación.

La nueva mudanza, que coordinará el IVC, responde a una obligación del gobierno porteño tras un fallo judicial de la Corte Suprema, conocido como el Fallo Mendoza, de abril de 2008. El tribunal exigió, entre otras cosas, que los gobiernos de todas las jurisdicciones de la cuenca Matanza-Riachuelo garanticen mejores condiciones de vida a las personas instaladas en los primeros 35 metros de la orilla, mediante relocalizaciones. El proceso avanza a paso lento.

Villa 26

Sin embargo, en el Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad -desde donde siguen muy de cerca la relocalización- tienen importantes críticas sobre este proceso. Por ejemplo, respecto a lo que sucede más allá del metro 36 (el Camino de Sirga incluye los primeros 35 metros desde el agua): "La Corte Suprema de Justicia ordenó además de la relocalización, que se urbanice a partir del metro 36, con mejora de las viviendas, de los servicios públicos y la calidad de vida", reclamaron.

Además, mostraron su enorme preocupación sobre el estado de mantenimiento y las condiciones en que viven los vecinos en el Barrio Mugica: problemas constructivos que fueron apareciendo con el uso de las viviendas o mala utilización de los espacios comunes, que algunos vecinos usan para acopiar chatarra o materiales de reciclaje. Aquí es donde reclaman más presencia del Estado.

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