Enojo de la reina Isabel II con su marca oficial de corpiños por una indiscreción

11 de enero de 2018

La monarca británica le quitó su sello a una firma de corsetería después de una revelación innecesaria.

La reina Isabel II es una mujer de pocas pulgas. Así quedó demostrado cuando le retiró el sello real, o Royal Warrant, a la firma de lencería Rigby & Peller después de que su dueña ventilara sus intimidades en un libro.

June Kenton, la ex dueña de Rigby & Peller, afirmó este jueves que su descripción de cómo fue entrar al Palacio de Buckingham para que la reina se probara sus corpiños provocó la furia de la monarca, que confiaba en esa marca desde 1960.

La compañía perdió en 2017 el derecho a llevar el escudo real en sus productos así como también la distinción como "Proveedora Oficial de la Corona" en materia de corsetería.

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June Kenton perdió el sello real por su indiscreción
June Kenton perdió el sello real por su indiscreción

Pero Kenton, de 82 años, aseguró que "no hay nada que te haga pensar 'qué obsceno'" en su autobiografía, "Storm in a D-Cup". La ex dueña de Rigby & Peller incluso envió una copia del libro al Palacio de Buckingham apenas fue publicado.

El problema es que Kenton incluyó detalles como cuando la reina Madre ignoró a su hija menor, Margarita,o cuando le facilitó a Lady Di unos posters de modelos en ropa interior o bikinis para que sus hijos, William y Harry, los colgaran en su dormitorio en Eaton.

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