El Papa en Chile: entre multitudinarias misas, mapuches, migrantes y protestas

15 de enero de 2018

El Sumo Pontífice tendrá una agenda cargadísima en el país trasandino, donde se quedará hasta el jueves. Luego irá a Perú.

El papa Francisco llegó este lunes a Santiago de Chile para una visita que lo llevará también por Perú, marcada por protestas ante los abusos sexuales en la Iglesia y reclamos de "acciones, no perdones" contra los sacerdotes que los cometieron.

El avión del Papa aterrizó hacia las 19:20 en el aeropuerto de la capital chilena, casi una hora antes de lo previsto.

Recibido por la presidenta Michelle Bachelet y tres pequeños al pie de la escalerilla, el Sumo Pontífice tuvo que retirar su solideo por el fuerte viento.

Durante su estancia de tres días en Chile, Francisco se reunirá con autoridades, comunidades indígenas, religiosos y pobres en la capital chilena, Temuco (800 km al sur de Santiago) e Iquique (1.800 km al norte), donde realizará multitudinarias misas, en las que los funcionarios esperan asistan más de 1,2 millones de personas.

Abusos sexuales

En este primer viaje de un papa a Chile en treinta años, Francisco, de 81 años, se encontrará con la población más desconfiada con la iglesia Católica de latinoamérica, según un reciente estudio. Los abusos sexuales en el seno de la iglesia han contribuido a esta percepción.

Un grupo de activistas de varios países pidieron este lunes al Papa en Santiago que cambie "perdones por acciones" para desterrar la pederastia y lanzaron una organización internacional contra el abuso infantil que pretende acabar con estas prácticas y sentar en los tribunales a los culpables.

"En Chile hay obispos que han encubierto y que deberían estar en la cárcel o deberían estar destituidos y le pedimos al papa concretamente en Chile, acciones, no perdones", lanzó Juan Carlos Cruz, integrante de la Fundación para la Confianza.

Protestas

Varios grupos se manifestaron en contra de la presencia de la máxima autoridad eclesiástica cerca de la embajada Argentina para protestar por el gasto que representa el viaje. Varias personas se encaramaron a una grúa y estaban siendo desalojadas por carabineros, que se llevaron a 5 detenidos.

Otras manifestaciones contra los abusos sexuales de religiosos y protestas de la comunidad gay también estaban previstas, en medio de una fuertes medidas de seguridad.

El pasado viernes se registraron ataques a cinco iglesias en Santiago y la vecina localidad de Melipilla, por supuestos grupos de anarquistas.

"Papa Francisco, las próximas bombas serán en tu sotana", rezaba un panfleto dejado por los atacantes.

Y es que el papa llega a un Chile en pleno cambio social que acaba de aprobar el aborto terapéutico y tramita en el Parlamento el matrimonio homosexual, tras la adopción de la unión civil de parejas del mismo sexo.

Su primera actividad en Santiago será un encuentro con la presidenta socialista Michelle Bachelet, agnóstica confesa e impulsora de esta transformación social, que entregará el poder el 11 de marzo al conservador Sebastián Piñera.

La seguridad es uno de los quebraderos de cabeza para las autoridades chilenas, pues durante su visita habrá tres misas multitudinarias en las tres ciudades que visitará así como varios recorridos en papamóvil. El primero, esta misma tarde por el principal eje de la ciudad, la Avenida Libertador Bernardo OHiggings.

Las autoridades esperan que lleguen a Chile cerca de un millón de argentinos, bolivianos y peruanos para ver al papa, que será resguardado por unos 18.000 policías.

Indígenas y migrantes

Francisco, que se ha erigido en defensor de los indígenas del continente, denunciará en Temuco los abusos sufridos por la comunidad mapuche, una minoría cada vez más radicalizada que reivindica sus tierras ancestrales y sus tradiciones.

El jueves en Iquique, importante lugar de tránsito migratorio, concluirá su visita con otra misa en una playa a orillas del océano Pacífico.

Desde Iquique, el Papa argentino viajará a un Perú en plena convulsión política y social por el indulto al ex presidente Alberto Fujimori, que había sido condenado a 25 años por corrupción y crímenes de lesa humanidad.