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La doctrina Chocobar, una perversa estrategia que ya muestra sus trágicas consecuencias

Por: Catriel Etcheverri
12 de febrero de 2018

Macri sabe que el caso Chocobar no pasará sin algún costo político. Pero en el corto plazo logró, y con creces, su cometido: cambiar el eje de la discusión. A contramano, la sociedad sufre las consecuencias de la política de gatillo fácil.

Fue una jugada tan hábil como peligrosa. Propia de una construcción duranbarbística. El planteo fue tan escandaloso que de la noche a la mañana los medios abandonaron en masa el tema Triaca, los nuevos tarifazos y la inflación para centrarse en la insostenible doctrina Chocobar. El gobierno de Mauricio Macri sabe que este tema no pasará sin algún costo político. Pero en el corto plazo logró, y con creces, su cometido: cambiar el eje de la discusión.

Desde fines del año pasado la imagen de Macri muestra una sostenida curva descendente . La reforma previsional, la desaforada represión a las protestas contra el ajuste a los jubilados, los nuevos tarifazos, la inflación, la pérdida en el poder adquisitivo del salario no sólo afectaron la imagen del mandatario sino que condenó al gobierno a ubicarse en una posición defensiva.

peña video zloto chocobar

En los dos primeros años de gestión Macri no logró nada de lo que en campaña prometió. No bajó la inflación (en dos años los precios avanzaron casi un 73%), la prometida lluvia de inversiones fue destinada casi de manera exclusiva a la especulación financiera, no se creó empleo de calidad (por el contrario en los dos últimos años creció la precariedad laboral) y en estas paritarias el gobierno apuesta a avanzar todavía más sobre los convenios colectivos de trabajo al tiempo que buscará hacer pasar en cuotas su ansiada reforma laboral.

Más de 1,5 millón de argentinos cayeron en la pobreza en el primer año de gestión de Macri mientras que aunque el índice se redujo unas décimas en 2017 creció el de la indigencia lo que evidencia una sociedad más desigual que hace dos años.

En un escenario socioeconómico con casi ningún logro para demostrar, el Gobierno había quedado enfrascado en un discurso a la defensiva.

Con la escandalosa defensa del accionar de Luis Chocobar, acusado de homicidio agravado, Cambiemos logró torcer el eje de discusión: el debate por la seguridad hace sentir cómodo al macrismo que pudo ponerse una vez más a la ofensiva.

De soportar los embates opositores en temas en los que solo podían estar a la defensiva se pusieron al frente de una discusión que, aunque estaba presente a partir de los casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, no ocupaba ya el centro del debate político. Hoy sí lo hace, y con las peores consecuencias para la sociedad.

Santiago Maldonado
Siguen reclamando qué pasó con Santiago Maldonado<br>
Siguen reclamando qué pasó con Santiago Maldonado

Luego de que Macri recibiera como un héroe en Casa Rosada a Luis Chocobar, el efectivo de la policía local de Avellaneda que mató por la espalda a Pablo Kukok, otro miembro de las fuerzas de seguridad quedó involucrado en un nuevo probable caso de gatillo fácil, esta vez en Quilmes.

El martes por la madrugada un miembro del Grupo Halcón de la Policía de la Provincia de Buenos Aires mató de dos tiros por la espalda a Fabián Enrique de 17 años. Para justificarse el efectivo aseguró que Fabián, junto a un cómplice, había intentado robarle el celular.

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Fabián Enrique tenía 17 años, estaba desarmado y lo mataron por la espalda<br>
Fabián Enrique tenía 17 años, estaba desarmado y lo mataron por la espalda

Y este sábado otro caso se conoció en la provincia de Buenos Aires. Una policía de la Ciudad, embarazada, estaba circulando en su auto cuando fue interceptada por tres delincuentes. Aunque estaba de civil, sacó su arma reglamentaria y disparó contra uno de los supuestos ladrones. El tiro fue directo a la cabeza. El joven de 21 años murió en el acto. Para el fiscal que intervino en la causa lo consideró, por el momento, como un acto de legítima defensa por lo que la policía se encuentra en libertad.

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Luis Oscar Chocobar, policía de Avellaneda
Luis Oscar Chocobar, policía de Avellaneda

El movimiento de pinzas fue calculado, medido al milímetro. No importó que las imágenes mostraran a Chocobar fusilar por la espalda a un delincuente de 18 años que estaba en plena huida. Macri, Patrica Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal a través de su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, salieron a respaldarlo. A elogiar la manera en que actuó.

Al mismo tiempo, el principal asesor del gobierno, Jaime Durán Barba, le echaba leña al fuego para garantizar que el debate prendiera y desviara la atención, aunque sea por algunas semanas, de los problemas a los que el gobierno no le encuentra respuesta. “Hicimos encuestas y la gran mayoría de los argentinos quiere la pena de muerte”, aseguró y agregó: “las personas de clases bajas piden que se reprima brutalmente al delincuente ya que viven en lugar asediados por asesinos”.

El marketing político de la seguridad no es nuevo. En los últimos años la inseguridad estuvo de manera sostenida al tope de todas las encuestas sobre las principales preocupaciones de los argentinos. La lucha contra la inseguridad fue una de las principales banderas de los partidos de la oposición durante el kirchnerismo. Pero el último sondeo de Management & Fit demostró que la preocupación por la inseguridad ya no es la principal entre los argentinos. Y no porque haya bajado. Es que la situación socioeconómica y la estabilidad laboral se deterioraron. La inflación pasó a ser la principal preocupación de los argentinos.

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Al menos cuatro personas resultaron heridas
Al menos cuatro personas resultaron heridas

Aquel problema que Macri había asegurado en campaña que iba a ser lo más fácil a resolver se convirtió en la principal preocupación. En segundo lugar quedó la corrupción y la desocupación en tercero. Todos ellos problemas a los que el Gobierno no ha sabido encontrarle respuesta.

Recién en cuarto lugar aparece la preocupación por la inseguridad, el terreno en el que el Ejecutivo se siente fuerte y capaz de tomar la ofensiva en el debate. Quizás por eso está dispuesto a legitimar lo que a todas luces parece haber sido un fusilamiento. Tiene un discurso para ofrecer en esa discusión. Un discurso peligroso por cierto. Un discurso que se da en un país en el que según la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), en los primeros 721 días de gobierno de Cambiemos se registraron 725 muertes por el accionar de agentes del Estado, el doble de lo que ocurría en años anteriores. Pero un discurso en el que se siente seguro, no puede asumir las otras discusiones con la misma confianza.

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