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Amnistía Internacional mostró su preocupación por el acoso a periodistas y Derechos Humanos desde perfiles de Twitter oficialistas

20 de marzo de 2018

Para AI, "los efectos del acoso serial" tienen el propósito "no sólo de descalificar a los objetos directos de la agresión" sino también "como un dispositivo de disciplinamiento del resto de la sociedad. La lista de los atacados.

Amnistía Internacional (AI) denunció que periodistas y defensores de los derechos humanos, en particular su portavoz en Argentina, Mariela Belski, fueron blanco de ataques en Twitter a través de acciones coordinadas desde cuentas con información falsa que resultaron amplificadas por referentes oficialistas en esa red social.

Los ataques, según la organización, se produjeron por medio de "voceros oficiosos, los formales y los informales", que difunden y reproducen información falsa (fake news) atacando a personas.

"En la mayoría de los casos se trata de trolls, es decir, cuentas en Twitter que de modo directo (@AlfredoDarrigo), con seudónimo o en forma anónima (@PajaritaTW), contribuyen a esparcir agresiones o difamaciones", señaló AI.

La entidad dijo que en Argentina existe "una alta actividad de cibertropas vinculadas discursivamente al gobierno nacional que tenían por objetivo atacar o deslegitimar el discurso de periodistas o referentes de derechos humanos".

La denuncia fue incluida en el informe "El debate público limitado. Trolling y agresiones a la libre expresión de periodistas y defensores de derechos humanos en Twitter Argentina", un relevamiento que analizó 354.000 tuits publicados entre el 22 de octubre y el 14 de noviembre del año pasado, cuando la agenda pública estaba concentrada en temas de derechos humanos y justicia, como la muerte de Santiago Maldonado.

AI estudió ciberataques contra los periodistas Hugo Alconada Mon, Edi Zunino, María O'Donnell, Reynaldo Sietecase, Romina Manguel, Marcelo Longobardi, Ernesto Tenembaum, Nelson Castro y Carlos Pagni, y los referentes de derechos humanos Adolfo Pérez Esquivel y la propia Belski.

"El ataque a posiciones críticas amenaza la libre circulación de información, ideas y opiniones y viola la libertad de expresión", dijo Belski.

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