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A 42 años del golpe cívico militar: víctimas y victimarios

Por: Federico Mana
24 de marzo de 2018

El pedido por memoria, verdad y justicia en este 24 de marzo nos interpela a reflexionar sobre el concepto de "víctima" que al parecer se ha transformado para antiguos victimarios en un pelaje deseado.

¿Cuándo se es víctima y cuándo victimario? Esta es una pregunta de la cual nadie dudaría su respuesta: el que agrede, lastima, violenta o aniquila debe ser muy bien diferenciado de quien recibe todo tipo de injurias. Así pues, nadie querría ser víctima porque esto implica un sufrimiento y un dolor que pueden llegar a empapar toda la existencia.

Juicio y castigo
Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia
Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

No obstante en los últimos tiempos podemos observar cómo muchos sujetos buscan adscribirse al rol de víctima para gozar de los beneficios sociales de ello. Es decir, por mucho que critiquemos a la sociedad quizás resta aún en ella un dejo moral que le permite conmoverse (aunque más no sea para mantener la máscara de la cortesía) con el dolor ajeno estableciendo mecanismos que busquen reparar mínimamente la desgracia del otro.

Veamos si no cómo varios de los perpetradores de la última dictadura militar, aquellos que han desaparecido y torturado personas, que han secuestrado bebés y robado su identidad, buscan mostrarse hoy como víctimas ancianas e insalubres padecientes de un sistema judicial inhumano que no les permite vivir sus últimos años en la tranquilidad de su hogar.

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El genocida Alfredo Astiz<br>
El genocida Alfredo Astiz

Pero ¿podríamos realmente considerarlos como “víctimas”? El filósofo español Reyes Mate considera que para que exista una víctima tiene que existir un verdugo porque el mero acto de sufrir no alcanza para ser señalado así por lo que en este caso, por mucho que pretendan mostrarse de esta forma, los diversos detenidos por delitos de lesa humanidad no pueden ser igualados a sus víctimas quienes sí padecieron a manos de hombres transformados en verdugos.

Ahora bien ¿por qué será que parte de la sociedad está dispuesta a no aceptar a las víctimas reales como tales y sí dar por sentado que estos hombres hoy son merecedores de piedad judicial?

Más allá de la connivencia ideológica de varios, lo cierto es que también se ha relativizado este concepto hasta igualarlo con cualquier tipo de padecimiento, olvidando lo señalado por Mate de que sólo hay víctima cuando hay victimario. Por ende ¿podríamos ser víctimas de nosotros mismos? ¿Podría el resultado de nuestras acciones ponernos por sí mismo en ese lugar?

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Aun así suena contradictoria la frase “beneficio de las víctimas” ya que para alcanzar tal efecto se ha de atravesar una serie de acontecimientos que lejos están de ser señalados como “benéficos”, circunstancia que apoya esta hipótesis respecto a su vaciamiento de contenido que, además de quitarle sentido, invisibiliza a quienes realmente deben ser considerados bajo este término.

¿Cómo podría alcanzarse la justicia si no se es capaz de determinar quiénes fueron los responsables y quienes los heridos? Es decir, esta victimización de los condenados no sólo pervierte a la palabra sino que atenta directamente con la necesidad de ejercer justicia como forma de reparación simbólica y señalamiento de aquello que no puede volver a ocurrir.

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Día de la Memoria<br>
Día de la Memoria

El filósofo Enrique Dussel sostiene que las víctimas deben estructurarse en una comunidad hegemónica, asumiendo su lucha responsable por su liberación. Sin las movilizaciones de cada 24 de marzo, sin los movimientos sociales ni memoria, ni verdad, ni justicia podrían alcanzarse como así tampoco por la victimización de los verdugos que pretenden torcer la realidad para esquivar asumir la responsabilidad de sus actos.

Así entonces será una tarea de toda la sociedad no permitir que las víctimas se vuelvan invisibles para recomponer su dignidad y transformar la realidad si es que sinceramente se desea que el terror del pasado no vuelva a circular entre nosotros.

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