Dólar, tasas y bicicleta financiera: ¿nos convertimos en una sociedad "idiota"?

Por: Federico Mana
06 de mayo de 2018

¿Por qué la economía se volvió un pilar de nuestra sociedad? ¿Siempre la política estuvo atada a lo económico? En épocas turbulentas, bien podemos preguntarnos cuáles son los orígenes de la tragedia.

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Aún si no somos capaces de entender tecnicismos económicos ni conocer exactamente cuáles son los procesos que inciden directamente en el valor del dinero, bien sabemos que los vaivenes de la economía se sufren en primera persona. Así entonces comprendemos que la economía está presente en casi todas las dimensiones de nuestra vida y que directa o indirectamente, los cambios a niveles enormes o pequeños habrán de afectarnos. Es por ello también que pareciera que toda política está orientada a lo económico y que señalaremos como buen gobernante a aquel que sea capaz de establecer un equilibrio financiero para la gran mayoría de las personas.

Pero ¿debemos aceptar esta situación como natural, como si fuese la única realidad posible? Sabemos que el origen de la palabra viene del griego antiguo, de la conjunción de los términos oikos y nomos lo que en una rápida traducción podríamos denominar como "las leyes de la propiedad". Sin embargo, oikos no sólo representa la casa o la propiedad, sino aquella entidad que posibilita la producción y cuidado de los bienes personales; es decir, para los griegos podía señalar tanto el hogar físico, como el conjunto de propiedades de un hombre libre entre los que se encontraban su mujer, sus esclavos, sus animales y todo lo que entrase en los límites de su hacienda. La economía nace así como un pensamiento tendiente a administrar de la mejor forma lo que es propio.

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Escena familiar en la Grecia antigua (430 A.C.)
Escena familiar en la Grecia antigua (430 A.C.)

No obstante, pese a esta etimología griega, lo que se pensaba en la antigüedad dista mucho del valor que hoy tiene la palabra. De hecho si bien todo hombre libre debía ser responsable con sus bienes, cuidarlos y hacerlos fructificar, no podía bajo ningún término darle prioridad a ello antes que a su vida pública, que a legislar en la polis a través de la asamblea, a menos que quiera ser señalado como un idiotes. En resumidas cuentas, la economía privada no podía ser más importante que la cuestión pública y política.

¿Podría pensarse en la actualidad una distinción entre la labor política y la economía? Los modos de vida han cambiado y por "económico" entendemos a aquella ciencia que estudia la producción de bienes y servicios, al mismo tiempo que buscamos nombrar a la dimensión productiva que logra que los humanos seamos capaces de crear nuestras propias condiciones materiales de existencia. Por ello gobernar es garantizar que estas condiciones sean de alcance global, incluyendo a la totalidad de la población. Aunque, en una época económica regida por el mandato único de aumento indefinido del capital por el capital mismo ¿seguimos buscando crear nuestras condiciones materiales de existencia o sólo pretendemos la acumulación de bienes?

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La "bicicleta financiera", la políticas monetarias, los LEBAC o la cotización misma del dólar como termómetro social, parecieran ser muestras de que lo rige a nuestra economía es el ámbito financiero en donde se pone el foco únicamente en el valor del medio que hemos inventado para intercambiar bienes: el dinero. Incluso solemos medir nuestro propio éxito o valor en función de la cantidad de dinero que tenemos o somos capaces de generar… ¿No sería esto una especie de retorno a la economía griega antigua, en donde se piensa únicamente en la correcta administración de lo propio?

En definitiva podemos preguntarnos: ¿no nos habremos convertido en una sociedad "idiota" preocupada sólo por sus intereses en detrimento de lo público? Quizás aunque esta pueda ser una observación certera, la situación que se nos presenta tiene tintes de irreversibilidad, por lo que pretender que la economía no ocupe un lugar central en el desarrollo humano es más que nada una utopía. Por ello, si coincidimos en este punto, la cuestión relevante a poner en tensión es pensar qué tipo de economía elegimos que nos rija: si una basada en la producción racional para la supervivencia de nuestra especie en equilibrio con el ambiente o una basada en la acumulación por la acumulación en sí misma,con reglas especulativas que logran el enriquecimiento de algunos en función del empobrecimiento de muchísimos otros.

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