Matrimonio, represión y fantasías: ¿es natural la monogamia?

Por: Gimena Luz Figueroa
16 de mayo de 2018

Siglos de cultura pautan los vínculos amorosos y sexuales, pero las últimas declaraciones de Florencia Peña abrieron el debate. ¿El amor libre es garantía de felicidad?

¿Somos los humanos monógamos por naturaleza? ¿Se puede ser fiel toda la vida? ¿El amor libre es garantía de felicidad? Todas estas preguntas surgen a partir de la reciente confesión de Florencia Peña, quien anunció su casamiento, pero cuestionó a la monogamia.

"Me caso y no creo en la monogamia".

"Me caso y no creo en la monogamia. Estoy convencida de que la monogamia no ayuda a que las personas se elijan de un modo libre, auténtico. La cultura nos impone acatarla lo que implica reprimir cualquier otro sentimiento o necesidad. Sé que en algún momento el poliamor, la pareja abierta o lo que fuese será una opción para nosotros", aseguró la actriz a la revista Gente, abriendo el debate en torno al matrimonio y la fidelidad.

Lo cierto es que Flor Peña parece haber leído a Freud. El padre del psicoanálisis cuestiona en "El malestar en la cultura" a la monogamia y la presenta como una forma de reprimir el deseo: "La satisfacción de los propios instintos no debería estar limitada por ningún tipo de ley moral, sino sólo por la convicción de la necesidad de reglas que tienen como único objetivo el de evitar conflictos con los otros".

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Si bien en la Argentina son cada vez más las parejas que se casan y se prometen amor para toda la vida, también hay más consultas por crisis conyugales desatadas por problemas de convivencia o infidelidades.

"Desde el psicoanálisis esto se puede tratar a partir de dos corrientes: una concibe al amor como algo vinculado a la ternura, en la que objeto amado es total. La persona se enamora de todos los rasgos de la personalidad y físicos del otro y es capaz de perdonar cualquier cosa. En tanto que la otra es un concepción pulsional, más vinculada a lo sensual o erótico, en la que se puede tener muchos objetos de deseo", explica a minutouno.com la psicoanalista Adriana Murcia.

"El deseo se va corriendo".

"Todo ser humano monogámico no lo es por naturaleza porque el deseo se va corriendo", sostiene Murcia. Es así que el deseo en las parejas monogámicas muchas veces decae y por eso no son pocas las que buscan alternativas para mantener viva "la llama del amor".

Es el caso de Nancy Dupláa, quien hace poco reveló que con su pareja, Pablo Echarri, apela al factor sorpresa. "Hicimos terapia de pareja para darle un poco de inyección al asunto. Me parece que es importante la conversación y en la intimidad uso lencería y disfraces puntuales. El de la enfermera está bueno, y el de la maestra y la masajista también. Soy buena haciendo masajes y él también", confesó la actriz.

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¿Por qué hay que mantener viva "la llama del amor"?

"El deseo se va deslizando de un objeto a otro y eso produce fantasías. Hay personas con pareja estable que tienen fantasías con otras personas, casadas o no, y hay quienes, como Flor Peña, manifiesta su intención de concretarlas", retoma la psicoanalista Murcia.

Sobre la confesión de Peña de incluir a otra persona en la cama, la psicóloga enumeró cómo se puede llevar a cabo la fantasía sexual: en el caso de la actriz es llevándolo a la realidad, mientras que otros sólo lo dejan en el plano imaginario. En tanto que hay otros que lo reprimen tanto que les trae como consecuencia somatizaciones, fobias y actos obsesivos.

"Lo importante no es reprimir las fantasías, sino tener conciencia de que nuestro deseo puede colarse y cambiar de objeto. Sin embargo, muchos deciden seguir con la misma persona porque en ellos prevalece la ilusión de perdurabilidad, es decir, la monogamia", concluyó.

¿Y si fantaseamos un poquito más?

Por su parte, la coach sexual Mariela Tesler aseguró a minutouno.com que es fundamental fantasear y jugar más en pareja.

"La sexualidad adulta genera el espacio ideal para expresarnos en la intimidad. Hay mucho para probar y sentir. Hay que darse permiso para hacer lo que nos ocurra en la cama, sin pudor y sin tapujos", lanzó la especialista.

"En la sexualidad todo está permitido mientras haya respeto. Cuando nos damos el permiso para jugar sola o con otros, somos libres para el disfrute. La sexualidad sana decide con libertad. Eso me gusta, esto quiero, esto no. Necesitamos salir de la rutina", concluyó Tesler.

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