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Un plan sin anclaje en el problema de fondo de las pymes

19 de mayo de 2018

Sin una macroeconomía en orden, de nada sirven los parches como anunciar medidas para simplificar el levantamiento de embargos de la AFIP o extender los planes de pago.

Hay distintas estadísticas sobre la cantidad de pymes que fueron llevadas a la quiebra por una política que arrancó con la apertura indiscriminada de las importaciones, siguió con el shock del tarifazo y se complicó para las que sobrevivieron con la devaluación sin plan provocado por una corrida cambiaria originada en la pérdida de credibilidad combinada con la inoperancia del Banco Central, que respondió con la teoría aprendida en los manuales de Chicago.

En el contexto actual, una pyme industrial que abastece al mercado interno tenía por lo menos pendiente de cobro las facturas emitidas en los últimos 90 días. Esto es así porque los proveedores actúan como financistas de los comercios minoristas en un mercado donde es marginal la participación del sistema financiero.

Esa facturación perdió en promedio 30% en las últimas tres semanas por la devaluación del peso, combinada con la falta de financiamiento de los insumos que tienen un alto grado de dolarización como quedó demostrado en la transferencia de la devaluación de diciembre/enero a los precios mayoristas de febrero.

Las devaluaciones suelen ser el camino rápido y fácil para devolver competitividad a una economía: licua el gasto público, baja el salario en dólares, abarata las exportaciones y crea una protección artificial del mercado interno.

Pero las devaluaciones sin plan generan desequilibrios macroeconómicos que paralizan la actividad, especialmente en el sector industrial donde la falta de precio del dólar, el insumo de mayor peso en la estructura de costo, convierte en imposible establecer el valor de referencia de la mercadería.

Estas crisis posdevaluatorias de mercado tienen mayor impacto en las pymes frente a las grandes empresas especialmente de consumo masivo, alimentos y tocador, con capacidad de trasladar a precios rápidamente la variación de costos hasta en forma preventiva, como se comprobó las últimas dos semanas con los aumentos de alimentos y otros productos.

Solo el sector de comercio de frontera puede beneficiarse del cambio de flujo de turismo entre ciudades vecinas. El ministro de transporte, Guillermo Dietrich, puede entusiasmarse con un boom turístico en Iguazú, pero creer en que eso es representativo de la actividad económica vuelve a poner en duda la capacidad del mejor equipo de los últimos 50 años en entender el funcionamiento de la economía argentina.

El ministro de Producción, Francisco Cabrera, y el titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, anunciaron este jueves un plan para facilitar a las pymes levantar el embargo de las cuentas bancarias dispuesto por el ente recaudador. Para hacerlo deben tener los fondos suficientes para cancelar la deuda impositiva. Se vuelve a confundir el problema de la mochila impositiva: las pymes no dejan de pagar para evadir, dejan de tributar cuando la crisis las pone al borde de la quiebra y la opción es pagar impuestos o salarios.

El Gobierno, en cambio, eliminó la línea de crédito productivo y el régimen de bonificación de tasas, dos instrumentos que fueron esenciales para fomentar la actividad industrial. Era mucho más funcional a la economía restituir alguno de esos regímenes que financiaba a las pymes que seguir tratando a las pymes de evasoras.

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