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¿Cuáles son los beneficios de los recreos en la escuela?

23 de junio de 2018

Cuarenta y cinco minutos de clase, seguidos de quince minutos de recreo, arrojan resultados increíbles: alumnos más enfocados, más atentos, más energizados y contenidos mejor consolidados. No hace falta más que probarlo para darse cuenta que clases más cortas y más recreos favorecen los procesos de aprendizaje.

laura lewin chapa

El recreo tiene muchos beneficios, además de brindarle a los alumnos la posibilidad de hacer una pausa:

Desde lo recreativo: los chicos pueden correr, jugar y moverse, lo que los ayuda a liberar tensiones y a reducir el estrés. Jugar, siempre fue importante para el desarrollo de los chicos.

Desde lo físico: Lo dice la ciencia, moverse, además de ser bueno para la salud, ayuda a los procesos cognitivos.

Desde lo socio-emocional: los chicos, a través del juego, aprenden a comunicarse, a negociar, a competir, a cooperar, a manejar la frustración de un partido perdido, a resolver problemas. Mejoran su creatividad y la imaginación.

Organizar “recreos activos” puede ayudar al colegio a organizar y capitalizar este momento de ocio tan importante.

A través de estaciones pre-establecidas, los chicos pueden elegir “estaciones” de juego: desde algo más deportivo (fútbol, volley, delegado, treparse), pasando por algo más cognitivo (juegos de mesa), a una estación de baile/coreografía, o una de construcción (construir con maderas, por ejemplo), las opciones son enormes. Los chicos más grandes, pueden ser voluntarios y ser los encargados de entregar materiales de juego: pelotas, sogas, etc.

Pero cuidado con los chicos que no se sienten seguros, no saben cómo acercarse a otros niños, o tienen ansiedad, vergüenza o miedo a alguna agresión verbal o física. Para ellos el recreo puede convertirse en un largo proceso en solitario hasta la próxima clase y tal vez prefieren quedarse solos en el aula, o leyendo en la biblioteca, para no tener que enfrentarse a situaciones que puedan resultarles amenazantes. Es indispensable propiciarles herramientas para que puedan ir desarrollando habilidades socio-emocionales que los ayude a relacionarse, a integrarse y a disfrutar del juego colectivo.

Y por último, no nos olvidemos que los docentes también necesitan de un recreo, para tomar café, conversar, escuchar música, o relajarse. Organizar turnos de docentes que deban participar de los recreos cuidando a los niños es indispensable para que los docentes también puedan tener sus recreos, sus momentos de ocio, y volver a las aulas más energizados.

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