-

-

Luis Miguel, una figura pública aún más pública

15 de julio de 2018

¿Por qué la sociedad no sabe de límites cuando de meterse en la vida del otro se trata? Tal vez la serie furor del momento pueda darnos algunas respuestas.

federico mana chapa

Pocas personas en Latinoamérica pueden sostener su ignorancia respecto al nombre de "Luis Miguel". No hace falta ser un fanático de la primera hora para poder cantar el estribillo de al menos tres canciones suyas ni ser un fiel seguidor para reconocer su rostro. Desde hace treinta años ha sabido ser una figura pública sobre la cual mucho se ha dicho y escrito. Entonces ¿por qué cobra semejante relevancia una producción televisiva que viene a contarnos algo que, supuestamente, tanto se conoce?

Como se puede sospechar, la serie busca narrar hechos de la vida del cantante que no han salido demasiado a la luz, es decir, no contar tanto su camino al estrellato como todo lo que aconteció por detrás de ello. Sus conflictos familiares, sus adicciones, su vida amorosa… Cuestiones que no hacen tanto al artista como a la persona. Pero ¿por qué nos atrapa esta dimensión? ¿Acaso no tuvo su vida la suficiente exposición?

En este supuesto renacer de Luis Miguel, donde vuelve a vender entradas como antaño y es tema de conversación en generaciones que no han vivido su desarrollo musical, pareciera ser que el magnetismo está dado no ya por su talento sino por el morbo de conocer las oscuridades presentes en la vida de "el sol de México".

Es interesante observar a partir de esto la lógica capitalista de reinvención de la mercancía: el producto "Luis Miguel" fue harto desarrollado para el consumo de las masas pero, en la actualidad se resignifica para poder explotar aún más sus facetas; la tan mentada repetición primero como tragedia y luego como farsa. Así pues, Luis Miguel se vuelve a transformar en un fetiche de consumo hasta su extinción y vaciamiento: lo que la serie viene a vendernos es aquella dimensión que aún no fue exprimida, su vida íntima.

En este sentido, la cultura del descarte permite dinámicas de consumo extremas en donde algo es útil mientras sea capaz de producir, de generar cierto sentido en los excitados consumidores ávidos de nuevos y constantes estímulos. Una vez acabado el ciclo y agotado el producto, de no poder resignificarlo se lo descarta en absoluto. La cultura vintage, la "vuelta a los ochenta", los remakes no son más que intentos por retornarle productividad a elementos pasados en una era distinguida por su falta de novedad.

Pero entonces ¿es Luis Miguel un beneficiado o un perjudicado por este círculo? Como bien se hizo saber, el propio cantante avaló la producción de la serie y, en cuanto a los números fríos, su alcance le proporcionó volver a estar "de moda" quizás tanto como en los inicios de los años noventa. Sin embargo ¿puede considerarse como ganador a alguien que pierde su derecho a la intimidad? Tal vez este nuevo valor agregado venga de la mano del interés de la sociedad por saber hasta el último detalle de su ser, aunque no como una manera de reconocimiento sino de puro amarillismo.

Podríamos en este punto trazar un paralelismo con la situación de Pity Álvarez. La sociedad argentina se ve conmovida por el crimen que cometió, busca conocer los detalles del asesinato y cientos de horas televisivas son dedicadas a narrar los pormenores de la vida del músico. ¿A alguien le preocupó realmente su adicción o su malestar existencial? ¿Alguien pensó en la familia del muerto? El real interés del caso radica en cómo la noticia de que un famoso haya matado a tiros a una persona se transforma inmediatamente en tema de conversación y consumo, por ello la sociedad es capaz de abrazar a Pity, pero no para contenerlo sino para exprimirlo hasta asfixiarlo.

Por todo ello ¿queremos conocer más sobre Luis Miguel porque lo admiramos o queremos saber todo de él para entretenernos hasta que deje de sernos útil? Los fanáticos de un artista ¿lo admiran o lo desean de una forma egoísta? ¿Queremos que los músicos sean felices desarrollando su talento o que sólo produzcan para nuestra propia satisfacción? Que en la actualidad de Luis Miguel sea más relevante por su novela que por su música quizás responda elocuentemente estas cuestiones.

Temas