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"Es el goce señora Presidenta": la frase que trajo al placer femenino al debate sobre el aborto

El discurso de Pino Solanas respecto al derecho al goce en las mujeres nos lleva a preguntarnos sobre los mecanismos de represión y disciplinamiento del placer.

federico mana chapa

El rol que juega el placer y el goce en la esfera del bienestar humano ha sido pensado por la filosofía desde hace miles de años. Sea para condenarlo, para subsumirlo o para exaltarlo, lo cierto es que los deseos, los instintos, los impulsos y las pulsiones han sido tema de debate a la hora de hablar de la felicidad, del amor, de la ética y la política. Por ejemplo Platón sospechaba del deseo al considerarlo hijo del recurso y la carencia, un motivador puro de la “caída” del alma. Fue con Epicuro que en la filosofía el placer tomó una dimensión central para la felicidad humana, aunque claro, a través de la moderación y la correcta separación entre placeres naturales necesarios, naturales innecesarios y no naturales ni necesarios. Es decir, el placer se mide cuantitativamente pero también cualitativamente.

Así pues hoy sabemos que hay diferentes formas de alcanzar el goce y sensaciones más profundas que otras. Es en esta distinción donde históricamente (y tal vez más aún con el advenimiento de las religiones monoteístas) se ha desarrollado el concepto de la culpa y la represión, catalogando impulsos como inmorales o contrarios a la naturaleza humana. Principalmente ha sido el placer sexual el que más se ha visto azotado por los discursos disciplinadores.

Si siguiésemos el pensamiento de Sigmund Freud (quien se ve a sí mismo como “anti-filósofo” pese a que varios consideran que su obra es la reformulación de conceptos filosóficos previos) podríamos decir que la historia de la humanidad es la historia de la represión de deseos y pulsiones -eros y thanatos- para poder ser parte de la civilización. Este punto es retomado por el filósofo Herbert Marcuse quien sostiene que en la actualidad los deseos reprimidos son cada vez mayores producto del impulso del capitalismo a hacernos desear cosas totalmente innecesarias por lo que debemos “sobre-reprimir”.

Ahora bien, si también sumamos la concepción de Jacques Lacan acerca de que el goce difiere del placer porque aquel puede incluir lo doloroso (lo distinto, lo incomprensible) podemos entender por qué la sociedad ha negado el derecho a la libertad del goce: por el miedo de no poder controlar a lo diferente, a lo extraño. Asimismo, si nos detenemos específicamente en el goce sexual en los cuerpos femeninos debemos observar cómo se ha operado a lo largo de los años para posicionarlo como un disvalor que viene a enturbiar la reproducción humana.

En definitiva, la denuncia de Solanas en la frase “es el goce señora Presidenta” intenta clavar su puñal directamente en el relato que aún permanece y que pretende coartar y legislar el derecho al placer sexual en la mujer. Lo que el senador marcó fue que en todo el debate se habló del rol maternal de la mujer pero siempre se obvió que, en una relación consentida, es el goce la principal motivación del acto que finalmente podrá llevar o no a un embarazo y que, según él, al estar penalizada la interrupción voluntaria del embarazo se sospecha implícitamente sobre la libertad del goce femenino.

En este sentido es válido afirmar que aún permanecen sólidos los discursos patriarcales que menosprecian a la mujer que goza libremente de su sexualidad, dando cuenta de una suerte de escala de valores donde las mujeres castas y maternales ocupan el lugar más alto, escala cabe decir donde los hombres son jueces pero nunca partes porque ellos sí ostentan el derecho al goce.

Entonces ¿explica todo esto por qué impactaron tanto las palabras de Pino Solanas? En cierta manera sí ya que con su célebre frase puso en el centro (por el recinto, por el contexto, por la audiencia) la problemática humana, y sobre todo femenina, respecto al derecho al placer y la intención de los discursos de poder de coartarlos en función de un deber ser abstracto que puede ser respetado pero nunca universalizado.

Pino - Aborto.mp4
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