-

El entusiasmo de Macri y el cierre de fábricas

Por: Fernando Alonso
17 de agosto de 2018

El mercado está siempre ávido de señales para interpretar qué se viene en la economía del país y determinar si vale o no la apuesta a ese futuro. Existen muchos indicadores y termómetros a los que son adictos los inversores, entre ellos el más destacado es el riesgo país que refleja la cotización de la deuda pública y tiene ya incluido la expectativa favorable o desfavorable para la economía y la política. Hay también otros indicadores menos técnicos pero probablemente más certeros: los actos y declaraciones del presidente Mauricio Macri. Y esta semana protagonizó tres que sirven para avanzar en el análisis del nuevo modelo que impulsa: "tranquilos, no pasa nada", dijo en plena corrida del dólar; fue a festejar el día del empresario nacional con los dueños y ejecutivos de multinacionales y este viernes recibió en la casa de Gobierno a empresarios y gobernadores de provincias con centros de esquí.

"Es una gran oportunidad", replican que dijo el Presidente y marcan los voceros del gobierno la obsesión de Macri por impulsar el turismo. Tiene todo un hilo que lo vincula: depreciar el peso implica reducir los salarios de los trabajadores argentinos (fundamentalmente salarios, porque el resto de los precios de la economía acompaña en mayor o menor medida la cotización del dólar) y abarata el país para que lleguen los turistas ciudadanos de países desarrollados con monedas fuertes. Eso marca el nuevo perfil productivo: dejar de lado el entramado industrial que conforman las pymes en todo el país para reemplazar su producción con importaciones y que solo subsistan las grandes empresas que explotan recursos naturales o de servicios no transables como la provisión de energía en los domicilios que realizan las empresas del club presidencial.

El desarrollo de los centros de esquí que tanto entusiasman al Presidente necesita de inversiones. Los dueños ya anticiparon el monto que destinarán: u$s8 millones hasta 2030. Para acompañar semejante esfuerzo, el Gobierno les prometió tasa cero para que importen los bienes de capital (como las telesillas o teleféricos) y que los abonos de los turistas pagarán la mitad de la tasa de IVA que tributan el común de los argentinos.

El mismo día del empresario que celebró Macri con los socios de la Asociación de empresarios Argentinos se conocía la decisión del cierre de la planta modelo de producción de calzado. Una fábrica montada en Esteban Echeverría con la última tecnología y una inversión de u$s150 millones que llegó a emplear a 750 trabajadores y que dejó de producir por la decisión de una multinacional de abastecerse con importaciones.

Cierra una planta productiva, que abonaba salarios y cargas sociales de convenio, que sustituían importaciones pagadas con los dólares escasos de la economía mientras el presidente se entusiasma con la gran oportunidad que genera la Argentina barata, la de liquidación, que tiene entre sus grandes proyectos de inversión traer del exterior telesillas con una inversión de u$s8 millones en los próximos doce años. El índice de riesgo país es un buen termómetro para las apuestas especulativas. Los actos y declaraciones del Presidente son, en cambio, la expresión del proyecto de país que buscará revalidar dentro de un año en las urnas.

Temas