Sin Presupuesto con déficit cero no habrá nuevo acuerdo con el FMI

Por: Fernando Alonso
29 de agosto de 2018

Desde que el presidente Mauricio Macri anunció este miércoles en un brevísimo mensaje televisado que iban a pedir una nueva ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta que se difundió el comunicado del organismo consignando declaraciones de la directora gerente, Christine Lagarde, el peso argentino se depreció 8 por ciento. Hubo una sola coincidencia entre operadores de mercado y analistas económicos: ya no alcanzan los anuncios de buena voluntad; se necesitan medidas que clarifiquen el futuro, hacia dónde llevan la política económica y cómo harán para llegar.

Y frente a ese contexto surgen dos líneas de acción posibles: desandar buena parte de las medidas que liberaron todo el flujo de capitales en el país y levantaron todo tipo de control sobre las principales variables que influyen en la actividad o, lo que Macri describe como enfrentar la tormenta, profundizar la línea de acción y acelerar el ajuste fiscal para alcanzar en 2019 el equilibrio de las cuentas públicas inicialmente previsto para 2021 y luego para 2020.

El comunicado del FMI ratifica esa línea: "El presidente Macri y yo mantuvimos una conversación productiva el día de hoy", contó Lagarde y explicó que Macri "indicó su deseo de trabajar en el fortalecimiento de las políticas que sustentan el Acuerdo Stand-By con el FMI". Y una vez más repartieron culpas: "teniendo en cuenta las condiciones más adversas del mercado internacional, que no se habían anticipado plenamente en el programa original".

Lo que buscarán, dice el organismo, es "políticas monetarias y fiscales más fuertes", lo que implica tasas de interés más altas, mayor restricción al crédito especialmente para familias y sector productivo y mayor ajuste del gasto público. También pueden considerarse medidas para incrementar la recaudación, como podría ser una suba de impuestos.

La economía argentina entró en un proceso de recesión cuya extensión y profundidad todavía no encontró piso pero que se estirará, como mínimo, hasta el segundo semestre del electoral año 2019. La caída de los ingresos reales fue el primer factor en una economía que se mueve por la demanda del consumo interno; la devaluación desprolija y forzada por el mercado frenó en seco la producción por la imposibilidad de establecer precios en el país y el ajuste fiscal con la reducción de compras del Estado y el freno de la obra pública completó el cuadro. Ahora, la idea es profundizar aún más el ajuste en una economía en recesión. Lo aclaró la noche del miércoles el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne: "Vamos a ir lo más rápido que podamos, pero entendemos que tenemos que tener un diálogo constructivo con la oposición", dijo.

En las palabras del ministro está la clave del éxito que tendrá el Gobierno en convencer al FMI de adelantar los desembolsos de 2019 por una cifra estimada en 29 mil millones de dólares. Sólo con el acuerdo de la oposición en el Congreso que permita aprobar el Presupuesto 2019 con déficit cero se concretará este nuevo acuerdo.

Es arriesgado decir hoy que el Gobierno va a tener la fuerza política suficiente para doblegar la resistencia del justicialismo y sacar un presupuesto de ajuste. Y aún después de lograrlo el Gobierno deberá demostrar que también está en condiciones de abastecer de dólares al resto de la economía.

El dólar a 34 pesos sigue sin ser un techo mientras el discurso y las medidas que tome el Gobierno logren demostrar que además de estar mirando a los mercados también piensa en la economía real, en el crecimiento y distribución del ingreso.