Una tregua a la espera de anuncios económicos y políticos

Por: Fernando Alonso
31 de agosto de 2018

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

El mercado aceptó una tregua hasta conocer el próximo lunes el plan del obierno de Mauricio Macri para alcanzar el equilibrio fiscal en 2019, un año antes de lo previsto, y lograr así que el Fondo Monetario Internacional (FMI) adelante el giro de los desembolsos para garantizar el pago de los servicios de la deuda.

Para acercar tranquilidad a ese mercado, el oficialismo dejó conocer que finalmente aceptará reimplantar retenciones a los granos y minerales. Se habló de algún impuesto al turismo (no parece razonable con un dólar a 40 pesos, que naturalmente desalienta la salida de personas del país) y de una reducción de ministerios como gesto del ajuste de la política. También se espera, y sería un cambio importante en la visión del problema económico, medidas que alienten a la economía real para salir de la recesión.

La tregua y el accionar preventivo -esta vez, certero- del Banco Central lograron hacer retroceder al dólar a un rango de $37/$38 y revertir algunos puntos el riesgo país que se había instalado arriba de los 800 puntos y cerró en 778 puntos marcando una recuperación de precios de los títulos públicos.

El lunes, antes de la apertura de los mercados, el Palacio de Hacienda debería revelar el paquete de medidas que trabajarán todo el fin de semana como dijo el ministro Nicolás Dujovne en la noche del jueves, después de la tremenda paliza que recibió la moneda nacional.

No debería haber nada extraordinario: alcanza con reponer retenciones a productos primarios empezando por la minería y extendiendo al maíz y el trigo (indispensable para frenar aumentos de precios de los alimentos), dar marcha atrás con algunos puntos de la última reforma tributaria que benefició a grandes empresas y poco más. Lo mismo por el lado del gasto, ya había un compromiso de reducir 300 mil millones de pesos en una proporción de dos terceras parte la Nación y una tercera parte las provincias. Quedaba poco por ajustar, salvo la pérdida de poder adquisitivo de los salarios del sector público, jubilaciones y asignaciones sociales, que se actualizarán por debajo de la inflación.

Lo que verdaderamente va a esperar el mercado es el compromiso político detrás de los anuncios. De ahí surgieron las versiones de cambios en el gabinete que el oficialismo se encargó de desmentir a lo largo de la semana pero que insistentemente se reinstalan. Los dos ministros más complicados en la visión del mercado son el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el titular de Hacienda, Dujovne. La salida de Peña le daría aire a Dujovne para convertirse en un ministro poderoso, con la fuerza para llevar adelante el ajuste. El cambio de Dujovne por un duro como Carlos Melconian también generaría ese efecto: el consenso es que Melco sabría llevar adelante el ajuste sin anestesia y sin contemplaciones.

Paralelo a los cambios de nombres, también se espera un acuerdo político con los gobernadores para que se comprometan con el ajuste. Hasta ahora los mandatarios peronistas expresaron voluntad de acompañar pero exigieron algunos cambios como la reinstalación de retenciones que finalmente saldrá.

En principio parece más probable un acuerdo político que un cambio de gabinete. No sería la mejor opción para la lectura del mercado pero serviría para ganar tiempo mientras se negocia con el FMI las por lo menos dos semanas que demorará aprobar los cambios al programa vigente.

Fuentes oficiales anticiparon que el presidente Macri recibirá el martes a los gobernadores en la Casa Rosada, cuando el ministro Dujovne y su equipo ya estén instalados en Washington para negociar con los técnicos de Christine Lagarde.

Todo muy sobre el límite, jugando al borde del precipicio. Se verá si de la tregua llega la paz