Caputo pide un plan Grecia para salvar a Argentina

Por: Fernando Alonso
07 de septiembre de 2018

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

El dólar retrocedió tres días consecutivos y sirvió para demostrar el fracaso de las teorías económicas que aplica el Fondo Monetario Internacional (FMI) y dan sustento al acuerdo de ajuste y recesión que lleva adelante el Gobierno. El presidente del Banco Central, Luis "Toto" el Messi de las finanzas Caputo, reconoció que la subasta de divisas funcionó en otros países pero no sirvió en el contexto de la crisis cambiaria argentina. Además, adelantó que pedirá a los bancos centrales de países desarrollados que ayuden con la compra de bonos de deuda de países en crisis, para frenar la escalada del riesgo país que imposibilita el acceso al financiamiento privado.

El reconocer el fracaso de la teoría tiene un valor simbólico y debería servir de disparador para poner bajo análisis todas las recomendaciones del FMI, que resultan ser las mismas sin importar el tamaño del país, su matriz productiva, su inserción en el mundo, el peso de su deuda o la composición social. Si la receta es la misma o el propósito es crear países funcionales al modelo capitalista que defiende sin importar el desarrollo interno o simplemente la ideología impide ver el mundo multipolar.

Sin embargo, lo más interesante de Caputo fue el anuncio del pedido que cursará este fin de semana a sus pares de países desarrollados en la reunión del Banco Internacional de Pagos en Basilea. En la esencia, el planteo es que no hay salida de mercado cuando se pone en duda la solvencia de un país. Los mercados no prestan al que necesita sino al que demuestra que puede repagar. Y Argentina hoy no está en condiciones de demostrar que puede afrontar los servicios de la deuda aún con la ayuda de los 50 mil millones de dólares del FMI.

Es lo que afrontó Grecia cuando necesitó reestructurar su deuda. No pudo hacerla en los términos de mercado por la imposibilidad de colocar nuevos bonos a tasas razonables. Fue necesario que el Banco Central de Europa, con la anuencia de la Alemania de Angela Merkel, saliera a recomprar la deuda de Grecia (tal como se explicó en la columna: Al mercado no le importa el apoyo pólítico) hasta prácticamente estatizarla.

Después, la famosa troika (el equipo de técnicos comunitarios y del FMI) se encargó de intervenir el gobierno de Atenas y forzarlo a llevar adelante 8 años de ajuste, con reducción de salarios y jubilaciones, despidos, recesión, venta de activos a precio de liquidación como parte de esa política.

La exposición de Caputo en la 39° Convención Anual del Instituto Argentino de Finanzas (IAEF) que se realizó este viernes en Mendoza reconoció la inviabilidad de sostener una tasa de referencia de 60% y aseguró que es solo de coyuntura por la crisis (aunque el BCRA anunció que no se tocará la tasa hasta fin de año lo que en términos de la economía argentina es casi como hablar del mediano plazo).

Dijo que están discutiendo con el FMI "un programa monetario y cambiario” del que no pudo "contar porque es confidencial", aseguró que "en el Fondo realmente hay muy buena gente, muy buenos técnicos, todos queriendo ayudar, está su prestigio en juego y van a hacer todo para que salga bien" y dijo estar "muy confiado que todo este nuevo plan va a salir muy bien”, después del fracaso del primer acuerdo con el FMI a solo tres meses de haberlo firmado.

Pese a toda esa confianza, la decisión de Caputo de pedir ayuda a los países desarrollados a través de sus bancos centrales para que recompren deuda pone un alerta en la capacidad de resolver la crisis a través de un acuerdo del que los mercados ya desconfían. La aceptación que tenga esa propuesta este fin de semana puede ser definitorio para la suerte del rescate que negocian con el FMI. Una declaración a favor, hará subir el valor de los bonos y bajar el riesgo país. Pero si pasa desapercibida o directamente se la rechaza, puede provocar un nuevo derrumbe y cerrar las puertas definitivamente del mercado de capitales.