Machismo en el fútbol: la lección al Turco Husaín y la dura tarea de las mujeres en el periodismo deportivo

Por: Bárbara García Crespo
15 de septiembre de 2018

Aunque pareciera una discusión de otra época todavía hay hombres que cuestionan y rechazan el trabajo de las mujeres en el periodismo deportivo. Cómo es la pelea por el reconocimiento y la igualdad en un ambiente machista.

Hace poco más de un año, Luciana Rubinska, periodista, conductora y nominada por tercera vez por su labor periodística deportiva a los Martín Fierro de cable, vivió una situación muy incómoda. Estaba haciéndole una pregunta al ex jugador Hugo Gatti cuando, antes de terminar de formularla, le contestó: “Andá a lavar los platos vos”. Luciana lo recuerda con un momento de mucha bronca e impotencia. “Se que algo le dije en el momento porque fue desubicado. Lo que dijo no es una opinión, es machismo. No podés descalificar así a una persona por el sólo hecho de ser mujer”, contó a minutouno.com.

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Un aplauso para @antovalderrey que supo darle una lección a quienes intentaban desacreditar su opinión por ser mujer.

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El miércoles Luciana revivió la anécdota cuando escuchó al Turco Husaín decir, mientras Antonella Valderrey estaba haciendo un móvil, que “las mujeres no pueden hablar de fútbol”.

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La respuesta de Antonella se volvió viral y fue una clase magistral de feminismo en medio de un programa colmado de machos. “Yo pensé que éramos un programa de actualidad, no del siglo pasado, si las mujeres podíamos o no hablar de fútbol, opinar de fútbol, trabajar en el fútbol. Queda claro que las profesiones no tienen género: algunos son buenos, algunos son malos, algunas son buenas y otras malas en todos los ámbitos”, sostuvo con firmeza Antonella y dejó a más de uno en la mesa con la boca abierta.

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Las periodistas deportivas llevan largos años de luchar por la igualdad de oportunidades en el mundo del fútbol. Nunca fue fácil pero con el paso de los años, van ganando el terreno que durante muchísimos años se lo negaron por simples cuestiones culturales. “Creo que estamos cambiando con cada generación pero todavía falta mucho. Somos varias pero queremos ser más, porque hay muchísimas mujeres con aptitudes para hacerlo pero todavía falta mucho”, dijo Antonella a este portal.

No es la primera vez que Antonella se tiene que presentar a una situación machista y misógina por su trabajo. “En el entretiempo de un partido se había descosido no me acuerdo qué cosa y los compañeros con los que estaba en la cancha me dijeron medio en chiste, medio en serio: andá a coserla vos, que siempre tienen hilo y aguja en la cartera”.

Ángela Lerena es periodista desde hace 23 años pero desde hace más de 30 que frecuenta el mundo del fútbol. En la actualidad ya es una referente indiscutida pero recuerda que durante muchísimos años tuvo que pelear y luchar los espacios que parecían sólo propiedad de hombres.

“Yo veo que fuimos ganando territorio que fueron históricamente ocupados por hombres. Nuestra generación fue luchando contra eso. Celebro que las nuevas generaciones ahora empiecen a pensar que no, que en realidad ese territorio era nuestro porque los territorios no tienen género. Es el camino para lograr realmente una igualdad”, explica Lerena.

“Lo que le pasó a Antonella nos pasó a todas y muchas veces nos sigue pasando: no podemos entrar a la antesala del vestuario por ser mujeres, pasar puertas, etc. Siempre tenemos que estar justificando y dando explicaciones, cosa que a los periodistas hombres no les pasa", agrega.

Ángela es referente dentro del periodismo deportivo y del feminismo. Sabe que se avanzó muchísimo en los últimos años pero todavía hay espacios en los que parecería que las mujeres siguen vedadas."No hay un lugar claro para la opinión de las mujeres, no hay comentaristas mujeres en los partidos, son todos hombres. Nosotras damos información pero parece que a la hora de opinar, no nos dan el espacio”.

Lerena también hace hincapié en que dentro del ambiente es muy común la utilización del género para desprestigiar: “como es un ambiente muy competitivo, muchas veces la descalificación hacia la mujer es porque quiere ocupar su lugar y como no encuentra argumentos profesionales, descalifica por el género. Es, en cierta manera un ´elogio´: no tienen nada malo para decir”, explica.

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