Un Presupuesto poco creíble que debe pasar la prueba del Congreso

Por: Fernando Alonso
17 de septiembre de 2018

La intención de Dujovne de generar confianza a partir de reconocer algunas variables negativas no alcanza para estabilizar al dólar.

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

La intención del ministro Nicolás Dujovne de generar confianza en los números del Presupuesto 2019 a partir de reconocer y blanquear algunas variables negativas, como la expectativa de una nueva contracción del Producto Bruto Interno (PBI), no alcanza para hacer creíbles algunas de las variables contempladas críticas para alcanzar el déficit cero y equilibrar el mercado de cambio para estabilizar el dólar. El texto del proyecto presentado al Congreso refleja los acuerdos alcanzados con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que de todas maneras todavía no considera que esté cerrada la negociación y estira la definición manteniendo la incertidumbre de los operadores.

El Banco Central salió temprano este lunes a vender dólares para calmar al mercado y logró hacerlo retroceder 11 centavos a 40,42 pesos, aunque en el texto presentado por Dujovne la divisa está con un valor promedio de 40,10 pesos para el próximo año, lo que implica de ser cierta esta variable que habrá un fuerte proceso de apreciación del peso contra una inflación de 23% que se espera de enero a diciembre próximo y que comprometería entonces el cumplimiento de otras, como el resultado comercial positivo que se espera o la caída brusca en la fuga de capitales.

Hay también dudas de que el plan financiero esté elaborado sobre supuestos cumplibles, como el desembolso completo del crédito del FMI y la renovación total del capital de la deuda que vence, incluidas las Letes y los Repro (créditos de bancos comerciales).

Pero más allá de la hipótesis sobre las posibilidades de cumplir o no con el Presupuesto, las miradas están puestas en el apoyo que tenga para su tratamiento en el Congreso. La administración de Mauricio Macri logró el respaldo de los gobernadores, plasmado en una foto con el Presidente con representantes de prácticamente todas las provincias. Pero ese respaldo político nunca incluyó un acuerdo técnico sobre quiénes harán el mayor aporte al ajuste que quedó para que lo resuelvan los legisladores.

El oficialismo anticipó que irá a esa discusión con la idea de sostener la rebaja de Ingresos Brutos que se comprometieron las provincias en el último Pacto Federal y que no impulsará un nuevo impuesto sobre los Bienes Personales de los contribuyentes que declararon propiedades en el exterior. Básicamente, que el déficit cero llegue por un mayor ajuste del gasto en las provincias y no por incremento de los recursos, todo lo contrario que plantea la oposición que pide mayor aporte de quienes más se beneficiaron de la política económica del modelo Macri.

A medida que avance el debate en Diputados se sabrá ese punto de equilibrio, determinante para que se cierre definitivamente el acuerdo con el FMI y logre su ratificación por los países desarrollados que dominan el voto del organismo y permita a los analistas que asesoran a los fondos de inversión internacionales volver a recomendar comprar bonos de la deuda del país.

Junto al Presupuesto, un texto de 4.545 páginas, el Gobierno envió el Mensaje, donde figura el análisis de la evolución de la economía y el contexto internacional. En tres ocasiones hace referencia a los "cuadernos de la corrupción" como parte de la culpa de la crisis económica. En ningún momento en cambio hace referencia a la desestabilización monetaria y cambiaria que generaron las Lebac, cuyo crecimiento desmedido fue dispuesto por esta gestión bajo la presidencia del BCRA de Federico Sturzenegger.

"Los sucesos judiciales asociados a la causa de los 'cuadernos', si bien son un gran paso adelante en la lucha contra la corrupción, afectaron negativamente a la economía en el corto plazo ya que agregaron incertidumbre al dificultar la realización de obra pública y proyectos de participación público privada (PPP)", es una de las referencias. Después, para explicar la crisis, cuenta: "La sequía más intensa de los últimos 50 años produjo una fuerte caída en la producción agrícola y en los ingresos por exportación, la suba del precio mundial del petróleo sumó presiones a los precios domésticos y la fuerte volatilidad en los mercados financieros internacionales, impulsada por la suba de las tasas de interés en EE.UU. y la consecuente apreciación del dólar a nivel global, impactaron negativamente en el segundo trimestre" y a continuación "en el tercer trimestre se agudizó la disputa comercial entre Estados Unidos y China, Turquía sufrió una crisis de confianza que contagió a otros mercados emergentes, creció la incertidumbre política de Brasil y la causa judicial de los cuadernos de la corrupción agravó el problema de financiamiento para los proyectos de infraestructura. Todos estos factores provocaron que la actividad caiga".

No hubo ningún error de conducción de la política económica según la interpretación que hace el Gobierno en el Mensaje que acompaña el proyecto de Presupuesto 2019. Ninguna culpa propia. Todo fue responsabilidad de alguien más: o de la sequía, o de las tasas o de las guerras comerciales o de la crisis de Brasil o de... Todas variables perfectamente anticipables como lo demostró que figuraron en cualquier análisis económico.

No solo no hay culpas propias sino que, además, anticipa que profundizarán la política de endeudar a las familias con créditos UVA, indexados por inflación, que está generando angustia en quienes lo tomaron en los dos últimos años creyendo en las promesas de un Gobierno que consideraba a la inflación como un tema irrelevante que se solucionaría simplemente por la confianza que despertaba el presidente Macri. Y si se vuelven a equivocar, habrá seguro a quien culpar.