El Gobierno ratifica el modelo financiero y el olvido de los sectores productivos

Por: Fernando Alonso
18 de septiembre de 2018

El Presupuesto incluye varias advertencias sobre la situación crítica de la economía, como la propuesta de una reforma para reestructurar deuda en condiciones perjudiciales para el país.

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

El proyecto de Presupuesto 2019 incluye varias advertencias sobre la situación crítica de la economía, como la propuesta de reformar un artículo de la Ley de Administración Financiera para poder reestructurar deuda en condiciones de mercado y ya no en condiciones ventajosas para el país o el punto que reconoce que todas las proyecciones pueden variar por "razones endógenas o exógenas", como puede ser la caída en el precio de la soja en el mercado internacional por debajo de los 300 dólares la tonelada complicando el cumplimiento de las metas fiscales. En cambio, no hay en todo el texto ninguna política destinada a reactivar la economía salvo apostar a que la devaluación brutal del peso que provocó el mercado por la falta de confianza en la política económica de la administración Macri termine por generar un boon exportador y ayude a la sustitución de importaciones. Es en ese punto donde están puestas las mayores dudas para el próximo año.

La cartera de Hacienda bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) elaboró un presupuesto de ajuste, que recorta partidas en todos los ministerios, que traslada gastos a las provincias y que anticipa mayor presión sobre el ingresos de las familias con recorte de ingresos por caída del salario real y mayores gastos por eliminación de subsidios y aumentos de impuestos. Todo el esfuerzo está puesto en alcanzar un equilibrio fiscal (de hecho, en los papeles habrá el próximo año un pequeño superávit primario) que sin embargo no alcanza para pagar los servicios de la deuda que se incrementaron 30% solo por el último tramo de la devaluación.

Pero la combinación de falta de políticas activas para impulsar la economía con una reforma de la ley que parece anticipar la idea de una reestructuración de la deuda son una advertencia de las dificultades que tendrá el Gobierno para cumplir con el ajuste el próximo año y recuperar confianza de los operadores financieros internacionales.

La declaración del director del Consejo Nacional Económico de Estados Unidos, Larry Kudlow, revelando que el Tesoro de ese país está "profundamente involucrado" en el rescate de la presidencia de Mauricio Macri, junto a la decisión de fijar un valor ridículamente bajo para el dólar en el presupuesto 2019 y la estrategia del BCRA de liquidar las Lebac, la sensación que genera es de una acelerado ingreso a una nueva convertibilidad, probablemente no formal, con la que se buscará estabilizar la economía en un año electoral.

Si decididamente la apuesta es mantener el dólar en 40,10 pesos el próximo año (por debajo de lo que cotiza esta semana) con una inflación que acumulará 23% en los doce meses, el resultado será una apreciación del tipo de cambio que generará sensación de riqueza especialmente en la clase media que verá crecer sus ingresos en divisas y de sectores populares por una mayor estabilidad en el precio de los alimentos.

El sector que seguirá sufriendo será la industria (y los trabajadores) por la política que seguirá sin atender las necesidades. Este martes, la junta directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió que "los representantes sectoriales y regionales manifestaron su preocupación por la coyuntura del sector industrial, que muestra una contracción promedio que superó el 8% en junio y el 5% en julio, con apenas un 60% de utilización de su capacidad instalada". Señaló que "los efectos de la inestabilidad observada en los últimos meses se sienten con mayor intensidad en los sectores pymes y en las economías regionales" y advirtió que "el impacto negativo que están produciendo las elevadas tasas de interés y la caída de la actividad requiere de un conjunto de medidas del Banco Central y otras instituciones para garantizar el acceso al financiamiento a tasas competitivas para recomponer la cadena de pagos y promover la producción".

También, recordó, "resulta imperioso avanzar en una agenda que permita morigerar las dificultades que tienen las pymes industriales para hacer frente a las facturas de energía eléctrica y gas".

El Presupuesto está pensado para seducir a inversores financieros. Hasta ahora con poco éxito, pero sigue dando la espalda a la sociedad y los sectores productivos que deberían ser el motor para salir de la crisis.