El Gobierno apuesta a un dólar a 40 pesos

Por: Fernando Alonso
19 de septiembre de 2018

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

El INDEC le puso número a la brutal caída del nivel de actividad que se generó a partir de la crisis cambiaria desatada en abril, cuando los grandes fondos de inversión decidieron bajarse de la bicicleta financiera armada por Federico Sturzenegger al frente del Banco Central y llevarse del país los dólares a 20 pesos cada uno, la mitad de los que valen apenas cuatro meses después. La economía se contrajo 4% en el segundo trimestre respecto del primero y acumuló en el semestre una caída de 0,5%. No fue el único dato que aportó el organismo de estadística: también informó que la inflación mayorista de agosto alcanzó 4,9%, consecuencia de aumentos de 4,8% en productos nacionales y 5,9% en importados, y acumuló 43,1% de incremento en el año.

Los números suelen ser utilizados para demostrar lo bueno y lo malo de la economía. Por ejemplo, frente a estas estadísticas el ministro Nicolás Dujovne prefirió festejar la caída del déficit fiscal en agosto, lograda con una reducción de 10 puntos reales del gasto del Estado. Lo que festeja el ministro se refleja en la variación del Producto Interno Bruto: en plena recesión la demanda del Estado cayó 2,1% en el segundo trimestre. Es decir, con una economía que se cae el Gobierno decide dejar de consumir y agravar esa consecuencia.

No se trató ni de la crisis turca ni de la suba de tasas de la FED o la guerra comercial entre Estados Unidos y China. La crisis que atraviesa Argentina es producto de decisiones políticas y económicas que buscan cambiar la matriz productiva y la distribución del ingreso en favor de los sectores primarizados y concentrados. Por eso el festejo del ministro, que ve consolidar ese modelo en los números que el resto de los argentinos sufren por lo que significan: menores ingresos y menos trabajo.

La caída de actividad no fue lo único que festejó Dujovne. Hacienda concretó ayer la licitación de Letras de Tesorería, el bono que reemplaza a las Lebac del Banco Central, por un valor de 107.374 millones de pesos, a tasas de 50% a 132 días; 49% a 160 días y 43% a 374 días. Ese instrumento se utiliza para evitar la demanda de dólares, ofreciendo una rentabilidad en pesos que parece inigualable con una devaluación. Tendría que llegar el dólar a cerca de 50 pesos para fines del verano para igualar una rentabilidad ofrecida en pesos. Los apostadores financieros, los mismos que se fueron el país con el dólar a 20 pesos, decidieron ahora vender los dólares a 40 pesos y ganar 50% de tasa anual en cinco meses (4% mensual). Los pequeños ahorristas, los que intentan defender el valor de su dinero frente a la depreciación del peso que provocó la administración de Mauricio Macri, prefieren el dólar. No importa si a cinco meses van a dejar de ganar, no les confían al Gobierno: cinco meses es largo plazo.

La decisión de transformar la deuda del Banco Central en Lebac a deuda del Tesoro en Letes tiene un costo mayor para los argentinos. La primera, se considera deuda cuasifiscal y se contabiliza en los balances del Banco Central. Las letes son deuda fiscal y se hace frente con los impuestos. Ahí radica la gran defraudación que generó Sturzenegger y consolidó su sucesor, Luis Caputo en dupla con Dujovne. Esa deuda ficticia que generó el BCRA con su política monetaria fue ganancia neta para la bicicleta financiera y ahora deberá responder el conjunto de la sociedad.

El BCRA liquidó además otros 195 millones de dólares y sólo quedan 750 millones de dólares del crédito del Fondo Monetario Internacional por 15 mil millones que ingresaron en junio, hace apenas dos meses.

La liquidación de las Lebac que concretó ayer el BCRA (restan sólo 150 mil millones de pesos) y la venta de reservas para estabilizar la divisa en torno de los 40 pesos refuerzan la idea de que el Gobierno piensa en una convertibilidad no escrita del peso para sostener el dólar en ese valor a lo largo de 2019 y generar una sensación de riqueza en la clase media (la que todavía retenga su trabajo) a medida que se acerquen las elecciones presidenciales.

Mientras, en una economía que se achica mes a mes (y sin perspectiva de cambio por lo menos hasta promediar 2019) con un Gobierno que festeja la reducción del gasto y ofrece 50% de interés al que no gaste los pesos y un sistema financiero que cobra 70% anual por el descubierto en cuenta corriente (a grandes empresas, para pymes es mayor la tasa de descuento), no hay ningún proyecto productivo que pueda ser rentable.