Sigue la danza de números sobre el acuerdo con el FMI

Por: Fernando Alonso
24 de septiembre de 2018

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

La presencia del presidente Mauricio Macri en Nueva York confirmó lo que se esperaba de su visita: rogar a los fondos de inversión que vuelvan a comprar deuda argentina para frenar la escalada del riesgo país que cerró cualquier posibilidad de acceder a los mercados voluntarios como fue la idea original cuando se acudió al Fondo Monetario Internacional (FMI). Por ahora no está claro qué ayuda extra conseguirán del FMI y el Tesoro de Estados Unidos, al tiempo que de los 20 mil millones de dólares extra este lunes se hablaba de un monto de 3 mil a 5 mil millones de dólares. Lo único concreto es la ampliación del crédito swap con el Banco del Pueblo de China (banco central) por 9 mil millones de dólares que se consiguió en 2014.

Pero mientras se espera la lluvia de inversiones se cosecharon declaraciones de respaldo, como la del inversionista Michael Hasenstab, administrador del fondo Franklin Templeton que salió en rescate del presidente del BCRA, Luis Caputo, con una compra de bonos. "En una crisis uno quiere ver políticas ortodoxas y eso es lo que hizo Argentina", dijo en declaraciones al Financial Time y rescató que "se observa una recuperación bastante importante". Según Hasenstab "en Argentina se lanzó un ataque especulativo y hubo mucha desinformación difundida por personas que vendían la divisa en corto" que tuvo éxito "porque lleva tiempo reconstruir la confianza en el país" y adhiriendo a la teoría Macri, dijo: "fue una pequeña tormenta perfecta".

Macri anunció por la cadena Bloomberg TV la intención de aspitar a la reelección y respecto de la negociación con el FMI adelantó que "es un acuerdo que fija una política monetaria clara, que mostrará hacia dónde vamos, que vamos a bajar la inflación y reducir nuestras necesidades de financiamiento externo".

Como en otras época, cuando Carlos Menem era felicitado y presentado como el mejor alumno del Fondo Monetario Internacional, también ahora Macri se pasea en Nueva York como un gerente que disciplina la empresa y recibe felicitaciones como la del editor del Financial Time para quien "todos (en Wall Street) hinchamos por Argentina". “Estamos encantados de tener aquí al presidente Macri. Esta es una historia que se sigue desde todo el mundo. Es importante para la región y el mundo. Y esto no es el Mundial de fútbol, todos hinchamos por la Argentina”, declaró el director para América latina, John Moncure, confundiendo el rol de periodista.

La presencia de Macri en Nueva York fue la contracara de la jornada de protesta que se realizó en buenos Aires, con cortes de accesos y manifestaciones que colmaron la Plaza de Mayo en la previa del paro general convocado por la CGT que se realizará este martes con, se espera, alta adhesión y sin movilización.

Las imágenes de las fuerzas de seguridad impidiendo el avance de una columna sobre el Puente Pueyrredón en el acceso sur de la Ciudad fueron todo un mensaje a quienes escuchaban al Presidente: el Gobierno avanzará con el ajuste aún a costa de la recesión, crecimiento del desempleo y pobreza. No hay ningún costo social que frene a la administración de Macri y esa es la carta de presentación. Tanto así, que el Presidente eligió anunciar su candidatura a la reelección mientras se atraviesa lo peor de la crisis económica. Recién la última semana aparecieron encuestas donde por primera vez ponen en duda un triunfo del oficialismo en un eventual ballotage.

La comparación con la presidencia de Menem puede dar esperanzas: ganó la reelección con pico de desocupación, creciente endeudamiento y destrucción del aparato productivo, pero tuvo a favor el "voto cuota", la sensación de estabilidad y la apreciación del peso. Probablemente atento a eso el acuerdo con el FMI apueste a una apreciación del peso en 2019 que ilusione con la vuelva de los créditos hipotecarios y los viajes a Miami, para oculatar la crisis de endeudamiento, la desocupación y la destrucción de la industria.

Por ahora, con todos los gestos del Gobierno para seducir a los inversores, el único apoyo provino de China, que elevó de 11 mil millones a 20 mil millones de dólares el crédito que puede tomar el Banco Central.