El camino allanado para lanzar el acuerdo FMI versión 2.0

Por: Fernando Alonso
25 de septiembre de 2018

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

El nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se conocerá finalmente este miércoles, en una presentación que hará el ministro Nicolás Dujovne junto a la directora gerente del FMI; Christine Lagarde, aunque es posible anticipar una de las principales líneas de acción que se desprende de la renuncia del presidente del Banco Central, Luis "Toto, el Messi de las finanzas" Caputo.

Argentina vivirá un proceso de inestabilidad cambiaria muy fuerte, con una inicial tendencia a la apreciación del peso por la llegada de los capitales golondrinas que se sumarán a la bicicleta financiera que puede revertirse bruscamente ya sea por cuestiones internas como externas.

Caputo, señalado en las filas del oficialismo como el "10" de las finanzas, tuvo un fugaz paso por la presidencia del Central con una suerte definida a partir de su oposición a la política cambiaria que reclama aplicar el FMI. Esa diferencia quedó expuesta primero en los hechos: cuando el Central comenzó a intervenir en el mercado con la venta directa de reservas desoyendo la orden y lo firmado en el primer acuerdo, y después en las declaraciones: hace dos semanas Lagarde dijo en declaraciones a Financial Times que el FMI pretendía que la política monetaria tuviera "claridad, transparencia e información apropiada para los operadores de mercado y una comunicación mejorada" en lo que se interpretó como una crítica abierta y hasta entonces impensada a la gestión de Caputo.

Desde entonces Caputo fue marginado de la negociación de la Versión II del acuerdo, que quedó en cabeza del vicepresidente de la entidad, su antiguo colega Gustavo Cañonero, y quien ahora lo reemplazó Guido Sandleris, que ocupaba la secretaría de Política Económica de Hacienda y funcionaba como viceministro de Dujovne.

Las declaraciones de Lagarde estuvieron en contradicción con el planteo del director del Consejo Económico Nacional de los Estados Unidos, Larry Kudlow, cuando reveló que el Tesoro de ese país estaba "profundamente involucrado" en las negociaciones con Argentina y se pronunció a favor de un esquema de convertibilidad.

La salida de Caputo y un comunicado del Tesoro delegando las decisiones en el staff del Fondo anticipan la orientación que tendrá la política monetaria y cambiaria plasmada en la segunda versión del acuerdo. El Central no podrá intervenir en forma directa en el mercado de cambios y ante la necesidad de abastecer de dólares se hará a través del sistema de subasta que deja en manos de los bancos fijar el valor de cambio de las monedas.

El principio del FMI es establecer un Banco Central autónomo, que actúe de contralor de los bancos y regule la disponibilidad de pesos en la economía, pero no intervenga para fijar el valor de la moneda. En la práctica, esa independencia que se le reclama es del poder político: actuar al margen de las decisiones de políticas económicas y sociales que se disponen desde la Casa de Gobierno y responder solo al interés de los bancos internacionales. La hipocresía de cuestionar la independencia del BCRA durante la gestión anterior hasta forzar la renuncia de su entonces titular, Alejandro Vanoli, para poner en su lugar primero a un ex diputado del oficialismo y funcionario del gobierno porteño, como Federico Sturzenegger, y luego a dos funcionarios del Palacio de Hacienda, Luis Caputo y Guido Sandleris. Son independientes en la medida que respondan a la política ortodoxa y liberal del FMI pero no si acompañan la política económica de un Gobierno que no comulga con esas ideas.

En la nueva gestión del BCRA, junto a Sandleris ingresa como vicepresidenta segunda la economista Verónica Rappoport, muy conocida en las redes sociales, especialmente por sus opiniones en Twitter como @Vero_Rap, una cuenta que cerró hace algunos días cuando ya sabía que se integraba al Gobierno, lo que descarta que la renuncia de Caputo haya sido sorpresiva. Por el contrario, se hizo efectiva en el momento necesario para destrabar la firma del acuerdo revisado y permitir que se presente desde Nueva York, donde funcionan ahora las oficinas del ministerio de economía argentino.