El ABC de la cerveza: ¿cuál es la temperatura, el color y el maridaje perfecto?

19 de octubre de 2018

Las cervezas artesanales llegaron con todo e hicieron que muchos se interesaran por la bebida, empezaran a hacerla de manera hogareña y la estudiaran como antes solo era estudiado el vino.

Por ese motivo, con el tiempo surgieron muchas dudas. Desde minutouno.com entrevistamos a expertos de productores de Gorilla, Jarva y a los socios de Growlers, para desmitificar temas relacionados al color, a los maridajes y a por qué hay que tomarla, en realidad, menos fría de lo que lo hacemos habitualmente en la Argentina.

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Growlers es la cervecería que hace honor al espíritu comunitario del ambiente cervecero, exigente pero basada en compartir y colaborar. En un ambiente informal, logra combinar una inigualable propuesta de cerveza artesanal con un ambiente influenciado por el street art y una cocina simple y sabrosa que los lleva a crear su propia mística. Su primer local, en Palermo cuenta con 20 canillas y el segundo, en Caballito, ofrece 30.

Growlers, cuyo nombre remite al gran botellón que se utiliza para transportar cerveza, se impone como lugar de culto cervecero: “somos un medio de transporte no sólo de productos, sino de ideas, sentimientos y pasiones”, es el lema que los identifica y que invita a descubrir por qué en este lugar encanta la cerveza artesanal, pero, más aún, todo lo que sucede a su alrededor. Así, en cada local se encuentra un espacio abierto que invita a sumarse, desde el público a los productores y, de esta manera, formar comunidad.

En Palermo, abrió en 2016, sobre una esquina tranquila como lo es Gurruchaga y Pasaje Coronel Cabrer, con amplios ventanales que cuando se abren hacen que el bar se integre con la calle, en especial sobre la segunda de ellas, una peatonal empedrada y decorada con cálidas guirnaldas de luces y graffitis.

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En Caballito se descubre desde fines de 2017 en la calle Doblas, a metros de Goyena. Es un espacio de altos techos, profundo y abierto a la calle, la que parece integrarse a lo que se convierte en un callejón de sensaciones. Cuenta con un sector en planta baja, un entrepiso, un patio de invierno y otro abierto.

Es una cervecería descontracturada y de estética cuidada, donde se percibe la presencia de ladrillos a la vista, paredes descascaradas, grandes y coloridos murales, collage, hierro, cemento y madera. Estos elementos recorren los diversos espacios de los locales: con mesas comunitarias, barras altas, también mesas pequeñas.

Las imponentes barras, gobernadas por 20 canillas en Palermo y 30 en Caballito, invitan a experimentar una amplia diversidad de propuestas de productores argentinos, todas rotativas y seleccionadas por sus propios dueños, quienes también son sommeliers de cervezas. En cada local, una de las canillas se destina especialmente a algún homebrewer que realice bachs pequeños, permitiendo así que amantes de la cerveza que elaboran poca producción también tengan la posibilidad de llevar su cerveza a un bar por el tiempo que dure el barril. Además, otra de ellas, para sidra artesanal.

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Más allá de la rotación, constantemente, hay sugerencias que van desde la alta tomabilidad hasta otras de sabores más complejos, percibiéndose diversos estilos como Lager, Honey, de Trigo, Belgian, Weisse, Sour, NEIPA pasando hacia las IPA, Barley Wine, Dubbel y llegando a otras como Stout, Imperial Stout, Porter y Amber Ale. Una particularidad es este lugar es que no se distingue el precio por marca.

Todas las canillas se disfrutan durante el happy hour, cuando se la ofrece a un valor especial de $80 la pinta. Esto sucede de martes a domingos de 12.30 a 21 horas. Este beneficio también incluye a la sidra.

Sus barras además incluye cocktails clásicos y una sección de imperdibles mezclas con cerveza, como Ipa Manhattan, con burbon, IPA, Aperitivo Rosso, Angostura y Cereza e Irish Red, que combina whisky Jameson, irish red y pomelo. Y como tampoco podía faltar, se puede ordenar una exquisita a base de sidra con limonada, té negro y romero.

Mientras se bebe escuchando indie y british rock, puede degustarse una cocina informal con combinaciones pensadas para acompañar cerveza, simples, caseras y sabrosas, ofrecidas con un servicio ágil.

Son muy elegidas las burger, como las de carne, un blend de 50% bife de chorizo, 30% tapa de asado y 20% bondiola de cerdo, con queso azul caramelizado, cebollas asadas bourbon, pesto de rúcula, maní tostado y pepinos agridulces , por ejemplo. También ofrecen una con medallón de falafel y otra de cordero. Todas pueden ordenarse en combo, con papas fritas y pinta de cerveza.

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Además, una propuesta contundente son los choris, de puro cerdo con un leve picor ahumado. En dos versiones, se sugieren un clásico y otro con una vueltita de sabor: con queso azul, tahine de sésamo, chutney de peras y cebolla morada. Los acompañan unas crujientes papas fritas.

Los amantes de estas últimas, las pueden encontrar en una sección especial con versiones tuneadas. Así no pueden dejar de probarse las papas con guacamole más 2 huevos a la plancha y queso provolone gratinado. Para seguir comiendo con la mano, los chicken tenders se sirven marinados y rebozados en panko y coco rallado, los acompañan papas fritas y un dip de berenjenas ahumadas.

Y la carta se extiende a los rolls, como el picante Burrito de bondiola de cerdo BBQ braseado durante 8 horas, con guacamole, cheddar, nachos y jalapeños en tortilla de trigo y a sugerencias vegetarianas como la Provolone Grill, una provoleta a la parrilla con garrapiñada de maní tostado, sal de naranjas, verdes y cebollas asadas bourbon.

Y, como el nombre de esta cervecería lo indica, aquí también se adquieren y rellenan botellones para llevar cerveza artesanal a donde uno quiera.

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