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Un hombre murió por inyectarse demasiada silicona en sus partes íntimas

08 de noviembre de 2018

Era parte de un culto y su "amo" habría pagado por las numerosas intervenciones que se hizo para modificar su cuerpo.

Un australiano de 28 años murió el 16 de octubre como resultado de un exceso de inyecciones de silicona en sus partes íntimas. La sustancia invadió el resto de su cuerpo y le causó un daño irreparable en los pulmones.

Jack Chapman, apodado "Tank Hafertepen", se había mudado en 2010 a Seattle, Estados Unidos, para estar bajo las órdenes de su "amo", Dylan Hafertepen, con quien mantenía una relación sadomasoquista, informó el sitio The Sun.

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Chapman y los demás
Chapman y los demás "cachorros" de Dylan Hafertepen

De hecho, Chapman y Hafertepen habían firmado un contrato en el que se establecía que el primero era un "cachorro" y el segundo, su "amo". Además, el australiano adoptó el nombre de su pareja porque le "pertenecía en cuerpo y mente", según el acuerdo escrito, y hasta le entregaba su sueldo todos los meses.

Hafertepen hacía énfasis en el fetiche de los cuerpos modificados y Chapman se inyectaba silicona en el escroto y solución salina en su miembro de manera regular.

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Chapman hizo una serie de modificaciones extremas en su cuerpo y eso le valió la vida
Chapman hizo una serie de modificaciones extremas en su cuerpo y eso le valió la vida

Además, el dominado firmó un testamento poco antes de morir en el que le dejó 200 mil dólares al dominante, tal como descubrió la madre de Chapman tras enterarse de que su hijo había muerto.

Hafertepen aseguró en Facebook que Chapman había muerto por una enfermedad en los pulmones, pero la mujer descubrió que las causas de muerte de su hijo fueron neumonitis (inflamación pulmonar), hemorragia alveolar difusa, síndrome de dificultad respiratoria aguda, y síndrome de inyección de silicona.

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Chapman, de 28 años, se veía muy distinto cuando aún vivía en Australia con su familia
Chapman, de 28 años, se veía muy distinto cuando aún vivía en Australia con su familia

"No sabía que estaba en el hospital, no sabia que estaba en coma, no pude despedirme", expresó la mujer en el programa de televisión australiano "The Project". La mujer recordó que su hijo cambió no sólo de apariencia física sino también mentalmente.

"No era el mismo Jack que mandé para allá. No tenía autoestima, se había perdido en ese culto. Era un chico perturbado", aseguró.