Continúan las marchas opositoras en Venezuela, mientras que el gobierno asegura que resistirá

17 de febrero de 2014

Los dirigentes opositores insisten en sus llamados a la movilización popular, mientras que el Gobierno prohíbe las manifestaciones y asegura: "No pasarán".

La situación en Venezuela se mantiene tensa y la comunidad internacional ha solicitado al presidente, Nicolás Maduro, que llame al diálogo y al consenso. Las posiciones se dividen en dos: los que solicitan que deponga la violencia institucional y los que apoyan irrestrictamente al oficialismo y piden que no haya injerencia externa.

La principal contienda de Maduro se produjo con los Estados Unidos, que a través del Secretario de Estado, John Kerry, le solicitó que reviera la medida decretada contra los opositores –en especial Leopoldo López- a quien la Justicia ordenó detener por "instigador" de las protestas.

La respuesta del mandatario chavista fueron claras: "Nadie de meterá en Venezuela ni nos dirá que hacer". El objetivo de la oposición –tanto la vertiente de Henrique Capriles (que incluso fuera convocado por Maduro) como las de López y sus allegados- parece ser que intervenga la comunidad internacional. Maduro respondió claro: expulsó a tres enviados consulares norteamericanos por sus vínculos con la oposición acusada de conspiradora.

Mientras se suceden los comunicados de organismos internacionales y gobiernos latinoamericanos –todos bajo el signo común de la preocupación y el llamado al respeto institucional-, los opositores definen su camino: López, que se entregaría entre el lunes y el martes, convocó a una marcha que lo acompañe. Capriles hizo lo suyo, convocando a otra marcha pacífica.

Lo cierto es que Maduro ha prohibido las manifestaciones en el centro luego de que estallaran las protestas estudiantiles a principios de febrero –que exigían originariamente mayor seguridad en los campus universitarios- y que luego de reprimidas fueron in crescendo hasta el clímax del 12 de febrero.

Ese día, manifestaciones en todo el país –las primeras eran solamente estudiantiles y en Táchira (San Cristóbal) y Mérida (ciudad eminentemente universitaria), pero se sumaron consignas por la escasez, inflación e inseguridad- acabaron con un ataque de grupos armados –algunos dijeron que era una banda armada chavista, otros que eran "grupos desorganizados provocadores"- y la muerte de al menos 3 manifestantes.

En medio de piedras, quema de gomas y corridas, la Policía gaseó y disparó a mansalva, según el relato de diferentes ciudadanos venezolanos a minutouno. También denunciaron detenciones a más de un centenar de estudiantes y torturas en prisión.

Desde el gobierno venezolano, funcionarios de rango medio advirtieron a este medio que el surgimiento del problema es el "golpismo facista y la humillación de Estados Unidos por el rechazo a su posición y el apoyo a Cuba en la Celac". Del otro lado, un estudiante universitario de Táchira explicó que  la Policía y el Ejército se han metido con armas de guerra en las Universidades.

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