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El triunfo de Tabaré Vázquez se inscribe con naturalidad en el contexto regional

01 de diciembre de 2014

No hubo lugar para las sorpresas. El triunfo alcanzado en primera vuelta ya prefiguraba un nuevo gobierno del Frente Amplio en Uruguay. En las semanas previas todos los sondeos de intención de voto anticipaban el triunfo de Tabaré Vázquez. Y este domingo las urnas no los desmintieron. Sin embargo no sólo la coyuntura uruguaya permitía anticipar un voto por la continuidad. El nuevo gobierno del Frente Amplio se inscribe en la línea de los resultados electorales registrados en los últimos meses.

La crisis económica y financiera global, su impacto en la región y el inevitable desgaste que sufrieron los gobiernos de signo popular que gobernaron la mayoría de los países de la región en la última década llevaron a no pocos analistas a presagiar un cambio de signo político en los gobiernos latinoamericanos. Un inevitable giro hacia la derecha. Sin embargo los últimos resultados electorales no han hecho más que desmentir esos vaticinios.

El triunfo de Tabaré Vázquez cierra el año electoral en la región profundizando la tendencia hacia la continuidad que comenzó a delinearse en 2013 en las presidenciales de Venezuela, Ecuador y Chile en las que se impusieron Nicolás Maduro, Rafael Correa y Michelle Bachelet. Sólo en Chile hubo un cambio de signo político para marcar el regreso al poder de la Concertación que gobierna el país trasandino desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet.

Este año Evo Morales en Bolivia y Dilma Rousseff en Brasil revalidaron sus gestiones logrando la reelección y más del 50% de los uruguayos decidieron este domingo darle un tercer mandato consecutivo al Frente Amplio.

El próximo año será el turno de la Argentina de concurrir a las urnas. El supuesto reclamo de cambio del pueblo argentino es el latiguillo al que más recurren los referentes de la oposición de cara a las presidenciales del próximo año. Habrá que esperar hasta octubre para ver si efectivamente la Argentina va a contramano del espíritu de continuidad evidenciado en las urnas a lo largo de toda la región o si bien, por el contrario, la interpretación de la coyuntura por parte de la oposición no se ajusta del todo a la realidad. El camino por recorrer hasta entonces es todavía largo.

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