Un violador escapó de prisión tras conmover a un juez con una carta

09 de febrero de 2015

Walter Brawton, un violador condenado a 40 años de cárcel que se encuentra prófugo hace año y medio, habría conseguido escapar tras conmover a un juez para que le concediera un permiso especial para visitar a su madre enferma. Durante la primera visita, Brawton se comportó bien y le mandó una carta al magistrado agradeciéndole el beneficio pero en la segunda oportunidad, se fugó después de darle un somnífero en una empanada al efectivo penitenciario que lo acompañaba.

En la última de esta salida, ocurrida el sábado 17 de agosto, Brawton fue custodiado por un efectivo del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) a ver a su mamá hasta la localidad de Mariano Acosta, partido de Merlo, donde se fugó. Los voceros judiciales y policiales procuran determinar si el prisionero eludió al efectivo penitenciario dándole un somnífero oculto en una empanada.

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Tras la fuga, se inició una causa que quedó a cargo del fiscal Oviedo, quien ordenó la captura internacional de Brawton ya que lo considera un delincuente de suma "peligrosidad".

Paralelamente, desde el SPB se dispuso que las autoridades del penal de Ituzaingó sean separadas de su cargo mientras se investigan las circunstancias en las que ocurrió la fuga y que se inicie un sumario administrativo.

En 2009, Brawton fue condenado a 40 años de cárcel por seis hechos de "abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de arma", un caso de "abuso sexual con acceso carnal", otro de "abuso sexual agravado por el uso de arma en grado de tentativa"; y el restante por "abuso sexual con acceso carnal y agravado por el uso de arma en grado de tentativa".

El tribunal también le atribuyó nueve hechos de "rapto" a bordo de su auto Honda Civic y dio por acreditado que siempre utilizó preservativos y gel íntimo para consumar los abusos.

Los nueve hechos atribuidos al contador fueron cometidos el 5, 12, 14 y 26 de enero; el 7, 23 y 25 de febrero; y el 3 de marzo; todos en 2005; en Loma Hermosa, Merlo, San Alberto, Castelar, Moreno e Ituzaingó, en la zona oeste del conurbano, cuando las víctimas tenían entre 17 y 23 años.
Brawton, mientras cometía los ataques, vivía junto a su esposa y dos hijos en Marcos Paz y trabajaba como contador para una concesionaria de autos.

El condenado fue detenido por la policía el 3 de marzo de 2005, en Ituzaingó, cuando quiso abusar de una odontóloga y ésta se resistió a pedradas.

Una de las víctimas, tras conocerse el fallo dijo que siempre va a estar agradecida a esa mujer que se enfrentó a Brawton y permitió que lo apresaran.

"Cuando la conocí en el juicio lo primero que hice fue abrazarla y decirle `gracias, gracias`, porque por ella esta basura está presa y no va a salir más", indicó en su momento la joven. Sobre cómo la atacó Brawton, la joven contó: "Me agarró a la mañana, a tres cuadras de casa. Estaba fuera del auto, con el capó abierto como si algo le pasar al auto".

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