Dieron a conocer detalles sobre la muerte del perro de la enfermera española

12 de febrero de 2015

Los veterinarios que mataron a Exkalibur, el perro de la trabajadora sanitaria contagiada de ébola Teresa Romero, dieron detalles sobre la muerte del animal a pesar de que las autoridades se niegan a brindar información sobre lo sucedido. "Había que sacrificarlo porque no había dónde meterlo", argumentaron.

El diputado del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) Alejandro Alonso, que además es veterinario, pidió al Gobierno de Mariano Rajoy el expediente completo del sacrificio del perro. Más allá del tiempo que ha pasado, aún no ha recibido una respuesta y en los últimos días presentó un recurso de amparo al presidente del Congreso.

Pese al silencio gubernamental, el equipo del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (Visavet) de la Universidad Complutense de Madrid, encargado del sacrificio de Exkalibur, dio a conocer algunos detalles de la operación, que se produjo el 8 de octubre en medio de una enorme polémica. “Aquel día salimos hacia la casa de Teresa Romero a las 7:00 y regresamos a las 20:00, sin comer ni beber”, rememoró Lucas Domínguez, el director de Visavet que dio un paso al costado tras el caos en la gestión del operativo en la Complutense.

En un artículo publicado en la revista del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, nueve técnicos del Visavet plantean que no había dónde meter al perro, que había convivido en contacto estrecho con Romero “durante los cinco días anteriores al diagnóstico, coincidiendo con una sintomatología de la enfermedad ya instaurada y en fase activa de excreción viral”. Los veterinarios consideran “muy probable” la exposición del perro al virus y subrayan que los estudios científicos disponibles “no descartan en ninguna medida el riesgo de transmisión entre perros y humanos”.

“Actualmente en nuestro país no existen instalaciones que permitan el estudio del animal y su diagnóstico en las condiciones de bioseguridad requeridas. Tampoco contamos en nuestro país con protocolos ni medios contrastados para el transporte vivo del animal, ni infraestructuras en las que poder realizar su cuarentena cumpliendo con las normas exigibles tanto en materia de bioseguridad como bienestar animal”, agregaron los autores del artículo.


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