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Carlés habló sobre su postulación a la Corte: "A mí no me proponen para hacer una reforma judicial o una revolución"

29 de marzo de 2015

El jurista postulado por el Poder Ejecutivo para formar parte de la Corte Suprema de Justicia brindó una entrevista al diario The Buenos Aires Herald donde habló de su posibilidad de integrar la Corte, su relación con el papa Francisco y Eugenio Zaffaroni.

-¿Cree que son problemas para ocupar un puesto en la Corte la juventud y la falta de experiencia en el Poder Judicial, como le objetan?

-La edad es la prevista en la Constitución Nacional, la misma que se requiere para ser senador. No creo que haya que discriminar a nadie por ser joven o por tener edad avanzada. De hecho, nunca me terminó de convencer que a los 75 años se la exija un acuerdo a un ministro. Si está en pleno uso de sus facultades y goza de buena salud, puede estar en su mejor momento a los 75 años.

-¿Y la falta de experiencia?

-Hay gente que califica como la única experiencia válida haber trabajado aunque sea en tribunales y desmerecen otras formas como puede ser la académica, el haber sido investigador de varios centros de investigaciones, tener dos doctorados, el haber sido coordinador de la elaboración de un proyecto del Código Penal.

-¿Pero habla a favor de cargos vitalicios?

-A mí me gustaría que, no todos los jueces, pero sí que los jueces de la Corte tuvieran un cargo limitado en el tiempo, como es en España o en Alemania, donde están nueve o doce años.

-¿Cómo ve a la actual Corte?

-La veo incompleta. La ley establece que el número es de cinco.

-¿Es suficiente ese número o debería ampliarse?

-Nosotros venimos de una muy buena experiencia de una excelente Corte con siete miembros, que funcionó muy bien. Creo que es un número razonable. También tiene la ventaja de que al ser un número mayor tengas más diversidad en la Corte.

-¿Se nota la falta de un penalista en la Corte?

No, no se nota. Todos los jueces tienen que estar capacitados para entender las cuestiones constitucionales, que es lo que llega a su conocimiento. Un especialista puede enriquecer el debate y en el tipo de formación que tiene cada uno. Muchas veces van a estudiar a lugares distintos.Los constitucionalistas suelen ir a Estados Unidos, los penalistas solemos ir a la Europa continental. Eso aporta a pluralidad porque son miradas distintas.

-¿Te ves como juez de la Corte?

-Sí, claro que sí.

-Si fuera nombrado, ¿qué cambios impulsaría?

-A mí no me proponen para hacer una reforma judicial o una revolución. Yo no tengo por qué tener un programa. Lo más importante en este momento es darle a la Corte el miembro que le falta.

-¿Qué opina de la reforma judicial de 2013?

-La reforma judicial incluía muchos temas, algunos de los cuales pueden terminar en la Corte. Sobre el tema del Consejo de la Magistratura, del que ya se pronunció, hay que decir dos cosas: una, que la Argentina se debe el debate desde 1994 acerca de cómo hacer que el Consejo de la Magistratura funcione.Con la Constitución que tenemos, yo estoy de acuerdo que los representantes de los abogados y de los jueces tenían que ser elegidos por sus representados. La Constitución es bastante clara y coincido con el voto de la mayoría.

-¿O sea no coincide con Zaffaroni?

-Coincido con el voto de la mayoría. Habla de "representantes de". A nivel personal, yo puedo creer que una participación ciudadana mayor es deseable, incluso en el Consejo de la Magistratura, pero no podemos anteponer nuestras ideas o valores a lo que ha establecido el constituyente.

-¿Es cierto que el gobierno lo designó por su buena sintonía con el Papa para desarmar la resistencia opositora para votar al reemplazo de Zaffaroni?

-El Papa es el jefe de la iglesia católica. Está con los ojos en el mundo. Todo lo que hace el Papa es hiperinterpretado y se carga de un significado excesivo que tiende a leerse en el contexto de la polarización actual: si son gestos a favor o en contra de alguien. Eso le hace mal al Papa porque lo hace noticia permanentemente en la Argentina, y le hace mal al debate político argentino.

-¿Pero no influye que se lo vea como el candidato del Papa para conseguir votos opositores?

-La verdad no lo sé. Yo creo que la obligación de los senadores es discutir la propuesta del Poder Ejecutivo con prescindencia de quiénes sean mis amigos o enemigos.

-¿No le parece que la reacción opositora fue poco receptiva a su designación?

-No he hecho esa evaluación política. No tuve contacto directo con senadores.

-¿La relación con Jorge Bergoglio viene desde tu confirmación?

Sí, me confirmé con él el año 1993 cuando apenas lo habían designado obispo auxiliar de Buenos Aires.

-¿No es contradictorio tener una formación progresista y tener el aval de la Iglesia católica?

-No es una contradicción. Los creyentes creemos que la fe es un don. No es ni siquiera elegir un club de fútbol. La iglesia es un universo muy plural y allí hay sectores más progresistas y otros más conservadores. Es un error asociar a la iglesia con la jerarquía. A mí me gusta pensar en la iglesia como pueblo.

-Pero acá la Iglesia está asociada a tendencias conservadoras. Por ejemplo, por su rol durante la dictadura o, más recientemente, con el matrimonio igualitario. Y Bergoglio no fue ajeno a eso.

-El Papa conoce muy bien mi pensamiento sobre todos esos temas y, a pesar de eso, es mi amigo, como era amigo de Alicia Oliveira. Eso habla bien del Papa, que puede tener algunos pensamientos apegados a la doctrina de la iglesia y, sin embargo, dialogar con personas que no comparten esa visión.

-¿Le molestó que Zaffaroni sugiriera a Maier para la Corte?


-No, ¿por qué? Estaba en su derecho.

-Pero se barajaba su nombre, también...


-No. En última instancia, demuestra que yo no era el candidato de Zaffaroni. Sobre esto se ha machacado mucho: "el delfín de Zaffaroni", el heredero.

-Hay diferencias en torno al debate del Código Penal...

-Las hay. Esas son menores. Él cree que éste no es el momento. Tampoco yo hacía una defensa a ultranza de ese proyecto. Yo lo que decía era que era el momento de dar el debate. Si estamos en una contienda electoral, qué mejor momento para saber qué piensa cada candidato.

-¿Se va a mandar el anteproyecto el mes que viene?

-No. Eso está mal. Yo lo que dije que esos eran los plazos que habíamos manejado para terminar con ese anteproyecto pero no tengo ningún tipo de señal o indicio del Poder Ejecutivo para que traten de mandar al Congreso ningún proyecto. Es más, creo que no lo van a hacer. Yo hablaba de terminar la tarea con los aportes recibidos. Hasta donde sé, el PEN este año no va a mandar ningún proyecto al Congreso. Habría que preguntárselo al secretario o ministro de Justicia.

-¿Pero ustedes van a presentar su informe al PEN?


-Los plazos los administra el doctor Zaffaroni.

-¿Qué no comparte del anteproyecto del Código Penal?

-Muchísimas cosas. Al ser un código elaborado tratando de conciliar las visiones de cinco personas con posturas antagónicas, prácticamente era un código que conformaba a todo el mundo. Por ejemplo, el incluir la reincidencia en el Código, que es un tema que despertó una controversia, y que me parece que hoy podría debatirse.

-¿Dice que debería haberse incluido?

-Yo considero que podría haberse incluido como una circunstancia a tenerse en cuenta al momento de cuantificar la pena. Yo creo que hay muchos factores personales del autor de un delito que un juez tiene en cuenta y no veo por qué no podría tener en cuenta condenas anteriores. Puede hacerlo para aumentar o disminuir la pena. Lo que sí veo es que genera un problema en torno a la progresividad que tiene que tener una pena. Si vos le decís a una persona "yo lo condeno a 15 años pero como ya fue condenado antes, no va a poder acceder al beneficio de la libertad condicional", le estoy diciendo en definitiva: "en la cárcel, haga lo que quiera". Eso me parece que es un mensaje contradictorio.


-Pero la Casación la declaró inconstitucional...

-Sí, como norma general. Yo creo que habría que precisarlo para algunos casos.

-La diputada socialista María Elena Barbagelata criticó que no se incorporara la despenalización del aborto al Código Penal. ¿Comparte?

-Ése fue un acuerdo de los miembros de la comisión del que yo no participé porque era el coordinador. Ellos acordaron excluirlo porque tenían presente la experiencia de 2006, en la que se había abortado la reforma del Código porque despenalizaba el aborto. La doctora Barbagelata, al final de la comisión, presentó una disidencia, proponiendo un sistema de despenalización en los primeros meses de embarazo.

-¿Coincide con ella?

-Yo creo que el debate debe darse con la mayor participación popular posible y en el ámbito del Congreso, que es donde corresponde.

-¿Se siente más cercano a la Asociación de Magistrados o a Justicia Legítima?


-No tengo relación con ninguna.

-De todas formas, Justicia Legítima sí avaló su candidatura mientras que la Asociación eligió no pronunciarse
.

-Sí. El día que se anunció mi postulación dijeron que militaba en La Cámpora o en Justicia Legítima. No fui ni a una sola reunión de Justicia Legítima.

-¿Tampoco nunca tuvo militancia en el kirchnerismo?

-No. Yo milité en el radicalismo.

-¿Viene de familia radical?


-Mi papá incluso trabajó cerca de (el expresidente Arturo) Frondizi.

-¿Qué responde a la impugnación del Colegio de Abogados sobre que falseó su CV?

-Yo tuve un contrato y me pagaron. Si no incluía el dato, alguien podía decir que estaba ocultando información. Ahí nos llamaban "asesores" a todos. Las tareas que nos habían propuesto eran jurídicas. (El titular del Colegio Público Jorge) Rizzo apenas supo de mi designación dijo "es un brillante jurista", lo mismo dijo (el diputado del Pro Federico) Pinedo. Dicen que tendría que haber puesto que fui pasante. Eso no es cierto. Era un contrato de trabajo precario. En un CV que tiene dos doctorados, conferencias internacionales o la presidencia de la Asociación de Jóvenes Penalistas es absurdo creer que voy a querer inflar mi CV con eso.

-¿Y cuál es su relación con el Senado?


-Yo trabajo ahí desde enero de 2012.

-En los últimos tiempos se pusieron en el tapete las relaciones de convivencia o connivencia de los jueces con los servicios de Inteligencia. ¿Le preocupa adentrarse en ese mundo?

-Yo no voy a tener ninguna relación con ningún espía ni con ningún 007. La Corte está un poco más allá de todo eso. Creo que, en todo caso, se puede ayudar para que cambien algunas cosas.

-¿Le parece bien que las escuchas queden en manos de la Procuración o que podrían haber quedado en manos de la Corte Suprema?

-Me parece bien que no dependan de una secretaría del Poder Ejecutivo Dónde deberían haber ido es todo un debate. Es razonable que pasen a un órgano extrapoder.

-¿Qué opina de investigaciones que estuvieron únicamente basadas en información de Inteligencia, como la denuncia de Nisman contra la presidenta?


-Ese tema puede llegar a la Corte.

-¿Qué cree que se puede hacer para reactivar la investigación por la embajada de Israel, que el presidente de la Corte había dicho que era cosa juzgada?


-Se requiere cooperación internacional. Hay quienes han dicho que los responsables ni siquiera están con vida. Si es así, sería bueno que hubiera cooperación de todos los Estados involucrados para saber qué ha pasado. Algo que le haría bien a la justicia, en este y en otros temas, sería prestarle más atención a las víctimas.

-¿A qué apunta con cooperación internacional: otro tratado?

-No. Si hay funcionarios que saben cosas, que las informen. Lo más importante es que la Argentina haga su investigación en forma independiente y que se haga con la mayor supervisión y control ciudadano posible. No tiene que hacerse a puertas cerradas. Son casos demasiado graves.

-¿Qué le parece la demora en el inicio del juicio por el encubrimiento de AMIA?


-Lamentable. Hubo evidente complicidad de sectores de la vida pública. Es algo que resulta imposible de comprender que después de tantos años no tengamos respuesta. Estoy comprometido a escuchar a los familiares. Hay que dejar que actúe la Justicia. No vería mal que se involucre una comisión, no para llevar a cabo la acción penal.

-¿Como la que propone la asociación de víctimas APEMIA?

-Para acompañar. La investigación tiene que estar en manos de quien puede impulsar la acción penal.

-¿Piensa que hay una reacción judicial contraria a avanzar en los juicios a civiles vinculados a la dictadura, que podría profundizarse después del cambio de gobierno?


-Esas son especulaciones políticas. No sé si hay resistencias.

-Fue criticado por el uso de Twitter, especialmente por la pelea con Massa. ¿Si llega a la Corte deja Twitter?


-No. ¿Por qué?. Yo no me peleé con Massa. Yo me peleé con la idea de obturar un debate antes de que comience. Yo no tengo ningún problema con Massa, ni siquiera lo conozco. Me parece bien que presente un proyecto de Código Penal. Celebro que lo haga porque va a enriquecer el debate. Los medios trataron de construir la imagen de un candidato oficialista, publicando los tweets que podían parecer oficialistas, y se omitieron todas las críticas al gobierno nacional. Eso no ha sido otra cosa que una operación mediática.

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