Junta criminalística: la mayoría de los peritos coincide en que no hay pruebas de que hayan matado a Nisman

11 de junio de 2015

La fiscal Vivian Fein recibió las respuestas de los profesionales de la junta criminalística en un informe de más de 100 páginas en el que la mayoría sostuvo que el fiscal Alberto Nisman estaba frente al espejo, solo y de pié. Por la posición en la que lo encontraron, y según se desprende de las conclusiones técnicas, la mayoría da a entender que el ex titular de la UFI AMIA se disparó a sí mismo.

Los seis profesionales que integran la junta de criminalistas se pronunciaron con disidencias sobre la muerte de Nisman. Los criminalistas trabajaron sobre seis preguntas realizadas por Fein, una de ellas era determinar cómo se encontraba el cuerpo de Nisman al momento en el que se produjo el disparo.

En un sobre cerrado, separado del informe final, Daniel Salcedo, designado como perito por la ex mujer de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, fijó una postura opuesta en la que no se avala la teoría del suicidio.

Cinco de los seis especialistas coinciden en la mayoría de sus conclusiones. Entre ellos está el perito designado por el imputado Diego Lagomarsino, Luis Olavarría, que acompaño la postura mayoritaria y presentó un anexo.

La posición de la mayoría dice que Nisman estaba parado frente al espejo en el momento del disparo y que tanto las manchas de sangre, como la vaina servida, y además la posición del cuerpo en el suelo, darían por sentado que el fiscal se disparó a sí mismo.

"No existe ningún elemento que permita siquiera la posibilidad de pensar que había otra persona en el baño cuando se produjo el disparo", dice además el informe de la mayoría, según las fuentes consultadas.

La junta de criminalistas está integrada por cuatro especialistas de la Policía Federal, entre ellos Horacio Sapag, un balístico, un químico y un criminalista. A ellos se sumó el especialista de la defensa de Diego Lagomarsino, Luis Olavarría. En un dictamen aparte, se pronunció Salcedo.

Al igual que en el caso de la junta médica, que no dijo expresamente que Nisman se suicidó, sino que "no hay certeza, desde el punto de vista científico-legal de que se haya tratado de homicidio", la junta de criminalistas se expidió en forma similar. Para los especialistas nada asegura que al fiscal lo mataron.

La querella de Arroyo Salgado sostiene que Nisman fue llevado al baño por alguien que le apuntaba, lo obligó a arrodillarse frente a la bañadera, se colocó atrás y, apoyándole el arma del lado derecho, le disparó.

Desde el punto de vista médico y criminalístico, quedó claro que Nisman tenía un golpe en la cabeza, y que ese golpe provino de la caída después del disparo.

Por otra parte, la caída de la pistola Bersa, ya fue analizada por la junta de criminalistas y la mayoría coincide en que es compatible con un disparo efectuado por él mismo, estando parado, frente al espejo.

En disidencia, el criminalista Salcedo, que representa a Arroyo Salgado, sostiene que las gotas de sangre que hay en la bacha del baño indican que Nisman estaba arrodillado, le dispararon del lado derecho y eso provocó una especie de spray de sangre en la salida del orificio de la bala.

Sin embargo, la junta médica ya dictaminó que el fiscal sangró por la boca, la nariz, el oído y el orificio de entrada de la bala. Ese sangrado por la boca podría explicar por qué quedaron gotas en la bacha.

También estaría probado en la causa que la puerta del baño estaba cerrada cuando llegaron al departamento los primeros que encontraron el cuerpo del fiscal, ellos son el custodio Armando Niz y la madre de Nisman, Sara Garfunkel, junto a una amiga.

Al declarar, todos coincidieron en que la puerta estaba cerrada o entornada y la cabeza del fiscal impedía abrirla. Además está la evidencia de que en el piso y al pie de la puerta, había gotitas de sangre. Si la puerta hubiera estado abierta, esas gotas habrían quedado en la puerta, no en el piso, indican las fuentes consultadas.

"Cuando se produce la caída del cuerpo, la puerta estaba cerrada", sostuvo la mayoría de la junta criminalística.

Fein ya tiene en sus manos los dictámenes, el de la junta médica y el criminalístico, que si bien no dicen que hubo un suicidio, sí expresan que no hay nada que asegure que Nisman fue asesinado.

Semanas atrás, 13 médicos señalaron que Nisman murió el domingo 18 de enero y no el sábado 17 como sostiene la ex esposa del fiscal. Ahora, la mayoría de los criminalistas afirmó que estaba parado frente al espejo y no arrodillado, con un hombre detrás que le habría disparado.

Ahora Fein, con las pruebas de los especialistas en sus manos, más el análisis de llamadas y celulares, las imágenes de las cámaras de la torre Le Parc de Puerto Madero y los datos que surgen de las computadoras de Nisman, además de otras medidas que restan producirse, deberá pronunciarse.

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