El problema es el modelo

18 de diciembre de 2018

CHAPA FERNANDO ALONSO FIRMA

Los guardapolvos colgados de las ventanas empezaron a convertirse en el símbolo del cierre de las fábricas, especialmente pymes afectadas por la política económica de la administración de Mauricio Macri que, lejos de haber alcanzado el piso de la recesión sigue mostrando indicadores del deterioro económico y social en el marco del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional. Para dimensionar la crisis, un trabajo del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR) lo puso en estos términos: "las políticas macroeconómicas prescritas en este programa no valen los riesgos y los costos humanos que introducen".

El Indec reveló este martes que existen unos 180.000 desocupados más en el último año y que al tercer trimestre la caída del Producto Bruto Interno había alcanzado 1,4%. Según el CEPR, con sede en Washignton, después de describir la política de déficit cero para el próximo año que desarrolla el Gobierno, equivale a un ajuste fiscal de 3,9% en dos años que "con un multiplicador de 1,3%, esperamos que esto reduzca el crecimiento del PIB real en los próximos dos años en aproximadamente el 5,1 por ciento".

Si los pronósticos oficiales se cumplen, este año la caída del PBI llegará a 2,4% según el Gobierno o 2,8% según el FMI. En cualquier caso, para 2019 se espera una caída similar, muy superior a la proyectada de 1,4% en el Presupuesto para alcanzar lo estimado por CEPR, que hizo también un paralelo con la crisis de Grecia y España.

"El FMI ahora proyecta que la economía volverá a crecer en unos pocos meses, en el segundo trimestre del próximo año. Sin embargo, esto también parece demasiado optimista. La recuperación para 2019 se basa totalmente en las exportaciones netas, y existen numerosos riesgos a la baja para la economía global", advirtió.

Lo más destacado del trabajo de Mark Weisbrot, codirector del CEPR, y Lara Merling, investigadora asociada en CEPR, sin embargo, es la advertencia que hace. "Las cosas podrían empeorar mucho si la actual consolidación fiscal y el ajuste monetario, con la recesión que los acompaña, no inspiran la confianza que se busca en el mercado. La recesión podría ser más profunda y/o mucho más prolongada que lo proyectado", dice y concluye: "Las políticas macroeconómicas prescritas en este programa (FMI) no valen los riesgos y costos humanos que introducen. Argentina estaría mejor si implementara políticas que no dependen de la recesión para resolver algunos de los desequilibrios actuales y empeorar otros".

No se trata de valorar el informe de CEPR por provenir de un centro de pensamiento de Washington. Exactamente lo mismo se analiza desde Buenos Aires. No hay detrás del programa económico del Gobierno y el FMI un plan para estabilizar la macroeconomía e iniciar una etapa de crecimiento consistente y sostenido. No hubo ni errores ni malas praxis, aunque muchas veces las crisis parecían más producto de la impericia de gestión que de cualquier voluntad. Lo que se lleva adelante es la modificación de la matriz productiva hacia una concentración de la renta, la primarización de la producción y la venta del turismo, basada en salarios bajos y mercado interno deprimido.

Sin importar si en 2019 se empiezan a registrar indicadores positivos de nivel de actividad, como podría ser por cuestiones estadísticas como el bajo piso de comparación que deja este 2018, la consolidación del modelo significará una mayor inequidad en la distribución de la riqueza, con la concentración en manos de pocas familias, la destrucción de la famosa clase media argentina y la profundización de la pobreza que ya alcanza a más de uno de cada tres argentinos.