-

El Riesgo País rompe récords diarios y nada indica que cambie la tendencia

Por: Fernando Alonso
26 de diciembre de 2018

Desde que la administración de Mauricio Macri decidió ponerse bajo el paraguas del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Riesgo País inició una escalada que no encuentra techo y que se explica más en los temores a la marcha de la economía doméstica que a los factores externos que golpean por igual a las economías emergentes.

Se pueden buscar varios motivos para explicar por qué un gobierno que comulga con los principios del mercado no logra que le crean ni aún sobreactuando los compromisos asumidos con el FMI, pero en principio hay algunas cuestiones clave: una economía en recesión no genera recursos para repagar la deuda y Macri es el principal responsable de la crisis por lo tanto en quien menos se confía para sacar el país adelante.

Entre los principales motivos, se pueden enumerar cinco con alta incidencia:

* Recesión económica. La caída actividad económica de Argentina está determinada por el volumen de su mercado interno y con un desplome en el poder adquisitivo del salario es lógico que se resienta. En los planes del Gobierno y el FMI, esa caída del consumo interno debía ser compensada por un incremento de las exportaciones que hasta ahora no se registra y por lo tanto el ingreso de dólares no alcanza para mantener en funcionamiento la economía y mucho menos para generar saldos para repagar la deuda. El turismo, que debía ser el que más rápido revirtiera la balanza negativa de dólares, todavía está en rojo y si bien cayó la cantidad de argentinos que viaja al exterior y subió el ingreso de turistas extranjeros, el saldo sigue en rojo, especialmente porque los argentinos gastan más en el exterior que los extranjeros en el país.

* Incertidumbre política. Macri no es más la cara de los negocios. El mercado quiere un candidato con mayor aceptación social y capacidad de negociar con la oposición. Dudan de la estrategia de Marcos Peña. En especial, por la necesidad de alcanzar acuerdos para impulsar reformas que consideran imprescindibles para mantener el financiamiento externo.

* Inseguridad jurídica. La investigación de las causas de corrupción que se inició con las fotocopias de los cuadernos de Oscar Centeno no se da en un marco jurídico claro y generó un freno al ingreso de créditos de bancos internacionales para financiar los PPP, Programa de Propiedad Público Privada, para realizar obra pública. Los bancos tienen por regulación impedimentos para prestar fondos a empresas bajo investigación de corrupción y pese a los esfuerzos del Gobierno por aislar a los ejecutivos investigados y blindar a las empresas, los créditos no llegaron.

* Riesgo FMI. Los bonos que vencen el próximo año están cubiertos por los desembolsos del FMI, que se cortan para el siguiente, cuando asuma el próximo gobierno. Los mercados saben que el acuerdo que firmó Argentina para alcanzar el equilibrio fiscal en 2019 es de muy difícil cumplimiento y obligará a permanentes renegociaciones. También, que si el país requiere más fondos en 2020, el FMI obligará a avanzar con las reformas impositiva, previsional, laboral y del Estado y no están dadas las condiciones políticas para que esas reformas avancen en el Congreso en un año electoral. Por eso, ahogando financieramente al país, se espera que el próximo gobierno esté obligado a asumir esos compromisos para evitar el default.

* Viento de frente. El mundo está más complicado, con el presidente de Estados Unidos Donald Trump, confrontado con la FED e insistiendo en la guerra comercial con China. La tendencia mundial es que se mantenga la salida de capitales de los países emergentes para buscar refugios en los bonos del Tesoro de EE.UU. y complique más el acceso al financiamiento.

En principio, el acuerdo con el FMI alcanza para cubrir las necesidades de dólares para el pago de vencimientos de la deuda, pero en los planes siempre figuró que el Gobierno necesitará también acceder al financiamiento voluntario, algo que por ahora se mantiene cerrado para el país. Intentar emitir deuda con una tasa de riesgo país arriba de 600 puntos equivale a aceptar la condición de cesación de pagos y en lugar de demostrar voluntar el mercado lo entendería como una señal de desesperación.