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Habló el instructor de la turista argentina fallecida en Tailandia: "No soy un asesino"

10 de enero de 2019

Nahuel Martino tiene 28 años, es argentino y era el instructor de Rocío Gómez cuando buceaba en Tailandia. "Una parte mía ha muerto para siempre".

Nahuel Martino era el instructor que acompañaba a Rocío Gómez durante su buceo en Tailandia. El hombre había asegurado que la había perdido de vista y que minutos después un colega la encontró inconsciente a siete metros bajo el mar. Luego de que la noticia llegara a la Argentina, Nahuel Martino rompió el silencio y en un extenso comunicado contó su versión de los hechos. “No soy un asesino”, asegura y dice que tiene todo el apoyo de la familia de la víctima.

“Hay tres motivos por los que no hablé antes en primer lugar no pude hacerlo, aunque suene increíble he estado y estoy desde el momento del hecho con un nudo en la garganta, un pesar en el ánimo, una búsqueda de explicaciones y de sentido a mi vida y lo que hago, que me deja sin palabras y me hunde en una tristeza. Este hecho no solo se ha llevado la inocente vida de Rocío sino que siento que una parte mía también ha muerto para siempre”.

“En segundo lugar no quise hablar antes ni responder nada de lo que se está diciendo por respeto a Rocio y a su familia, con la cual tuve, tengo y tendré contacto permanente” dijo y agregó: “Y en tercer lugar por la investigación que se está llevando a cabo”, agregó.

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En relación al día del accidente, Nahuel explicó que hizo “todo el protocolo que siempre hacemos, di una clase teórica de 40 minutos aproximadamente en donde explique el funcionamiento del equipo, hable de la ley de Boyle, de cómo compensar los espacios aéreos tanto de nuestro cuerpo como los del equipo de buceo, de las normas del buceo, de la flotabilidad, de cómo íbamos a ir bajo el agua, que distancia mantener uno del otro, señales y ejercicios a realizar. Todo esto bajo mi supervisión”, dijo.

“El primer buceo fue perfecto, es mas Rocío me agradeció mucho ya que me dijo que estaba en una etapa de su vida donde estaba proponiéndose hacer cosas nuevas y se estaba desafiando a sí misma y me dio un abrazo que no olvidaré nunca. Con lo que respecta al segundo buceo (que fue el del accidente) hicimos lo mismo, cambie el equipo de los 3, yo chequee todo y luego ellos también chequearon el equipo y nos fuimos al agua”, contó.

“Este buceo fue un buceo de 36 minutos, donde al minuto 14 de buceo Rocio me hace la señal de que quiere irse para arriba, nos vamos para arriba (estábamos a 4 metros de profundidad) y me comenta que le había agarrado un ataque de risa y que había tenido la sensación de tener agua en la boca, y yo le digo que con el regulador en la boca puede reírse sin problemas que no le va a ingresar agua, luego de esto le pregunto si quería seguir, que estábamos al lado del barco, que no había problema que ya habíamos buceado y si quería podíamos cancelar el buceo, a lo cual ella me responde que como vamos a cancelar si la estaba pasando muy bien y lo estaba disfrutando mucho, a lo cual me responde Nahuel si estoy segura, quiero seguir”.

Al finalizar la práctica cuando ya se disponían a subir a la superficie. “Ya nos estábamos volviendo al barco con los chicos, cuando pregunto a los 3 si estaban bien (OK), los 3 me responden que si y me giro para ver por dónde veníamos ya que si un instructor no quiere llevarse por delante todo un arrecife de coral o perderse, debe mirar por donde va de vez en cuando y perder de vista al alumno por segundos, eso fue lo que hice, en realidad mire para arriba ya que se sentía el motor de un barco (el motor estaba encendido ya que los barcos tienen compresores y están cargando tanques, solo esta prendido el motor) y no quería iniciar un ascenso bajo de un barco de buceo, y al girarme nuevamente (5-7 segundos) me encuentro con que Rocio no estaba, por lo cual pregunto a los dos chicos que venían conmigo y al lado de ella por si la habían visto y me dicen que no, por lo cual comienzo a hacer el recorrido que veníamos haciendo en sentido contrario y no la encuentro por lo cual doy inicio al ascenso con mis otros dos alumnos, al llegar a superficie doy aviso al barco que se me había perdido una alumna y consulto si veían burbujas cerca mío, a lo que me indican que si, por lo que decido descender a ver si era ella, y lamentablemente no lo era".

"Cuando salgo a superficie Rocio estaba siendo arrastrada al barco por un compañero mío que la había encontrado sin el regulador en la boca en el fondo del mar a unos 6 metros de profundidad ( la máscara la tenia puesta) en otra dirección a la que veníamos (por los cálculos que hacemos ella puede haber estado pérdida de 3 a 5 minutos, no 15 como leí en algunos lados), me acerque a ella le saque el equipo junto a una compañera y la subí al barco”, explicó.

Martino finalizó el descargo diciendo que no es un asesino. “Yo no me ocultè jamás, siempre estuve en contacto con el consulado, la policía y la familia”, dijo. “Su muerte me ha desbastado, entiendo que es una pérdida irreparable para familia y allegados a Rocio, me pongo en su lugar y lo tengo más que claro y soy el primero que está muy mal por lo sucedido.

“Te voy a llevar conmigo siempre Ro, te voy a recordar todos los días de mi vida, tu sonrisa y esos ojos no se me olvidaran nunca más en la vida, ojala podamos tomarnos esos mates en algún momento, y como me dijo alguien de tu familia “Quédate con la ultima sonrisa de Rocío, por algo te la regalo a vos”, LA VOY A LLEVAR CONMIGO SIEMPRE”, agregó.

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