Separado, con una nena y desalojado: la vida de un mozo que trabajó 25 años en la Boston

Por: Federico Luzzani
16 de enero de 2019

Charly Fernández trabajó durante 25 años en la mítica confitería de Mar del Plata. Este miércoles los desalojaron tras 230 días de toma. El relato de la lucha en primera persona.

“Les dije a mis compañeros: acá no termina nada, acá empieza todo”, repite Charly Fernández, uno de los trabajadores de la confitería Boston a minutouno.com luego de sufrir el desalojo en el local de Boulevar Marítimo y Urquiza. Separado y con una nena de 6 años, pasó meses con lo justo y ahora sabe que debe buscar trabajo en una ciudad y un sector laboral muy golpeados.

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Charly trabajó 25 años en la Boston, comenzó a los 14 como cadete y trabajaba como mozo cuando los dejaron en la calle. Comenzó a sospechar lo que se venía y, previsor, pudo ahorrar. Pero 230 días sin un ingreso regular son duros. Cuenta que hay compañeros en una situación muy delicada.

Él vio cómo la situación se complicaba con varios síntomas. Por ejemplo, comenzaban a pagarles en cuotas. “En las primeras semanas pensé: ‘estos tipos nos van a dormir’. Ahorré lo más que pude para poder ver si era real y el tiempo me dio la razón. Me pude sostener y equilibrarme un poco porque tengo casa propia, solo pago los servicios”.

"Sabemos que este es un gobierno insensible que desprecia al laburante"

“O nos enfocábamos en esto o la lucha no hubiese durado tanto”, explica antes de volver sobre la venta de café y medialunas que ocupó a los medios del país durante algunos meses y que a ellos les sirvió para tener visibilidad. “Con lo poco que producíamos pagábamos el día a día, las cuentas mínimas. Eso nos ayudó un poco”, agrega.

“Había gente que daba charlas e íbamos con termos y medialunas. Nos daba visibilidad y hacíamos un mango encima”, revela. Ahora sabe que debe “salir a buscar trabajo en lo inmediato”.

“Estoy separado, tengo muy buena relación con la mamá de mi hija. Somos laburantes y la mamá tiene trabajo”, relata. “Ella entiende que esto fue algo que vino por afuera, que no fue creado por los laburantes”, indica.

"Me pude sostener y equilibrarme un poco porque tengo casa propia, solo pago los servicios”

Hay compañeros que alquilaban y tuvieron que volver con sus familias o pedir prestado, a su vez compañeros que tuvieron que empeñarse con usureros. Si tenías un crédito tratabas de liquidarlo”, aporta.

Además cuenta que la situación presenta un horizonte oscuro porque “Mar del Plata es la ciudad de la desocupación porque durante primavera y verano se ve algo de movimiento, pero después es una situación muy dura”.

En el verano hacemos unos pesos porque sabemos que durante el año viene crudo y estos últimos 3 años fueron galopantes. Nuestra realidad fue como una excepción a la regla: la empresa se vendió hace dos años y los que compraron vinieron a vaciarla”, indica.

“Vinieron a vaciar la confitería y quedarse con la marca, cansar a los empleados, en estos de 2 años cerraron dos sucursales de cinco”, recuerda.

“Sabemos que este es un gobierno insensible que desprecia al laburante, para el que el laburante es un costo”, apunta. “Sabíamos que era una lucha contra el poder económico, político, judicial, teníamos varios factores en contra. Las plazas gastronómicas están ocupadas, en ese espacio se flexibilizo mucho el laburo y se paga por debajo del convenio”, explica.

Como la situación es tan complicada, “hay mucha gente necesitada que acepta esas condiciones”. Y concluye: “Esta lucha la vamos a seguir porque una vez que salimos nos lo propusimos, para que esto no quede como los 230 días y el desalojo”.

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