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"Es el momento de plantarse": trabajadores y empresarios textiles rechazan la flexibilización laboral

Por: Federico Luzzani
29 de enero de 2019

Minutouno.com dialogó con un delegado de la empresa tomada Sport Tech y con un dirigente empresarial con 50 años de experiencia en el rubro sobre la reforma que plantea el Gobierno.

La reunión del Gobierno con empresarios y sindicalistas por la flexibilización laboral en el rubro textil de este martes es un nuevo paso en un tira y afloje entre las partes –y algunos apuntan también al FMI- que ocurre en el marco de la lucha de empleados como los de Sport Tech, que trabaja para grandes marcas deportivas internacionales y está tomada por la abultada deuda salarial.

trabajadores sport tech
Trabajadores de Sport Tech - Crédito: Trabajadores de sport tech en lucha
Trabajadores de Sport Tech - Crédito: Trabajadores de sport tech en lucha

“Los sindicatos no están de acuerdo porque esto apunta al a pauperización del salario y de las condiciones laborales”, alerta Raúl Hutin, empresario con 50 años en el rubro. Luego apunta que “el segundo punto es que el sector empresario tampoco está homogeneizado con el proyecto porque no beneficia a nadie y castiga a todos”.

“Lo primero que tiene que hacer el empresario es establecer el costo-beneficio y apenas la rascas un poco se ve el 'todos pierden', sólo gana el Gobierno”, advierte el vocal de la Fundación Pro Tejer.

La cuestión el fondo de mostrarle al FMI que Argentina está dispuesta a hacer la flexibilización y hacer a la gente esclava del capital, como empresario con 50 años al frente de una empresa no lo acepto y no lo permito”, declara tajante a minutouno.com.

Para Hutin, el proyecto del gobierno es “una pérdida más para el mercado interno”, del cual viven las pymes. “Si ese mercado no es alimentado con salarios dignos, la gente no puede ni comprarse un calzoncillo, aunque sea barato”, explicó.

Sobre el “fondo de cese laboral”, señala que “estaríamos poniendo plata de nuestro bolsillo cuando no sabemos al final de la historia cómo termina; puede darse de vuelta como pasó con las AFJP cuando cambió el modelo económico”.

También calificó al banco de horas como "una regia macana porque desorienta la concepción familiar del trabajo, volvemos prácticamente al esclavismo, es una barbaridad absoluta".

En este contexto, el empresario pese a todo se mostró confiado en que el plan del Gobierno no se llevará adelante: "Tengo mi cuota de esperanza y de utopía en creer en la racionalidad de la gente, que no van a llegar al extremo de sacrificar al país en pos de un proyecto económico del que no somos parte”.

“A cada acción hay una reacción”, asegura y revela: “Como parte de la alianza estratégica entre la producción y el trabajo, tenemos mentalizado que la realidad entre trabajadores y empresarios es la misma; no hay trabajadores sin pyme ni al revés. Estamos preparados para la resistencia”.

El vocal de la Fundación Pro Tejer habla de una reunión multisectorial para el 5 de febrero pero no quiere revelar quiénes participarán.

Sport Tech, caso testigo

“Es el momento de plantarse”, dice el delegado Fernando Castillo y cuenta que antes del pedido de quiebra del dueño y de la toma intentaron utilizarlos como globo de ensayo: “Nos quisieron aplicar esta reforma hace dos meses. Debutamos como nuevo sindicato y la patronal tuvo que retroceder”.

Secretario general del Sindicato Unido de Costureros y Empleados del Vestido (SUCEV- de la CTA Autónoma) y trabajador de Sport Tech, cuenta que frente al intento de reforma llevaron una “contrapropuesta para que se respete como mínimo la ley de contrato argentino” y propone una jornada laboral de nueve horas con una de descanso. También promete que habrá movilizaciones con los trabajadores de las grandes marcas en rechazo a la flexibilización.

A diferencia de Hutin, apunta a una connivencia de los sindicatos al afirmar que “es vergonzosa la actitud de la federación, están haciendo la misma práctica que en los ’90, cuando la reforma no entró por el Congreso sino con acuerdos sindicales, con los mismos personajes que ahora”.

Sobre la situación puntual de Sport Tech, Castillo cuenta que el dueño de la empresa “empezó a rechazar pedidos de Puma, Nike y Adidas, empezó a tirar la producción abajo y dejó de pagar la carga impositiva. Se pidió la autoquiebra el 28 de diciembre”.

Costurero en la planta de San Martín, recuerda que Pablo Enríquez les debía el salario de diciembre y las vacaciones. Ante el temor de un vaciamiento hicieron un paro general.

Ahora siguen con dos guardias, una dentro de la fábrica y otra con una carpa en la vereda. “Hoy se levantó la feria comercial y le decretaron la quiebra”, explica y adelanta que este miércoles hablarán con el juzgado.

Estamos discutiendo en asamblea para ir hacia una fábrica recuperada, estuvimos hablando con las marchas y hay posibilidades con Nike y Adidas”, revela. También cuenta que les apremia encontrar una solución económica: “No cobramos hace dos meases, los compañeros están changueando en talleres y bancamos la huelga con el fondo de lucha”.

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