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Efecto Marie Kondo: las argentinas que se animaron a preguntar "¿me hace feliz?"

02 de febrero de 2019

"Una casa caótica es el reflejo de una mente caótica", sostiene la primera certificada por la japonesa del país. La premisa es que un ambiente organizado refleja una mente en orden, y contribuye a una mejor calidad de vida. Por qué no es lo mismo que "tirar todo".

Nuestros mayores tenían algo de razón cuando nos mandaban a ordenar nuestro cuarto: querían controlar el caos de la casa, pero también inculcarnos el sano ejercicio de darle un lugar a cada cosa, en el dormitorio y en la vida. Sobre este concepto se construye la filosofía de Marie Kondo, la gurú japonesa de la organización que captó la atención de todo el mundo con sus libros, sus seminarios y una serie en Netflix, y que hace rato tiene adeptas en la Argentina.

Marie Kondo con Estefanía Fryd
Marie Kondo con Estefanía Fryd<br>
Marie Kondo con Estefanía Fryd

"La organización es algo que tendríamos que hacer una vez en la vida. Es esto que se ve en el reality. Kondo lo que plantea sobre la ropa es sacar todo, ponerlo sobre la cama y filtrar qué te hace feliz y qué no. Eso de organizar y sacar todo y filtrar una por una todas las prendas y doblar todo de vuelta después, para mí es algo que se hace una sola vez en la vida", explicó a minutouno.com Estefanía Fryd, la primera argentina en obtener la certificación del método KonMari.

Esto no significa que el método sea minimalista, es decir, que tenga como objetivo despojarse de la mayor cantidad de cosas para tener ambientes casi vacíos. "Vos tirás lo que no te hace feliz. Si es mucho o es poco depende de vos", aclaró Fryd. "Si yo tengo en mi casa tres tapados negros que me quedan bien, y a mí me encanta como me quedan y me siento bárbara con ellos, me los puedo quedar. Pero eso no es minimalista. Un minimalista te diría 'con uno ya está'", explicó.

Fryd descubrió el método de Kondo hace tres años y en cuestión de meses había cambiado su relación con sus ambientes. "Cómo tenemos la casa es el reflejo de cómo estamos. Una casa caótica es el reflejo de una mente caótica. Cuando le asignás un lugar a cada cosa, en tu mente tus ideas también vuelven a su lugar. Es como que todo se empieza a acomodar adentro de tu cabeza", aseguró sobre el "imán" que lleva a las cosas a su sitio, lo que hace mucho más sencillo mantener el orden diario.

Marie Kondo con Estefanía Fryd
Marie Kondo
Marie Kondo

"Muchas veces hay gente que no puede trabajar o estudiar en su casa y se tiene que ir a otro lugar. Eso es porque en su casa no se puede concentrar porque está lleno de estímulos. Todas las cosas que tenemos en nuestra casa es como si nos estuvieran hablando y eso es información que desconcentra", explicó.

Las experiencias con el método KonMari son un material excelente para videos de "antes y después", y la web está llena de ellos, pero, ¿cómo reacciona el público argentino a este fenómeno? "Hay mucha gente a la que le cuesta desprenderse de las cosas. Se hacen limpiezas muy grandes en las casas cuando se organiza, entonces es como una especie de liberación y de terapia", apuntó a minutouno.com Brenda Haines, otra discípula de Marie Kondo que trabaja hace dos años con clientes locales.

Brenda Haines

Haines también sostiene que "el orden de tu casa refleja el orden de tu vida", y subraya que el cliente satisfecho es el que vuelve a conquistar los espacios de su hogar que antes estaban tomados por las cosas. "Cuando uno tiene la casa detonada no quiere que nadie venga. Cuando ordena pasa lo contrario", aseguró.

Después de 20 años de dedicarse a armar vidrieras e interiores de locales para evitar el amontonamiento y atraer la atención del consumidor, Haines puso sus conocimientos -junto con los aprendidos en un seminario de Kondo- a disposición del público local. "Más que desordenado, el argentino es acumulador. Guarda cosas 'por si algún día lo llega a necesitar'. Y cuando algún día lo necesite, por empezar, no lo va a encontrar, porque ya es tanto lo que hay guardado que no tiene ni idea de dónde lo metió", explicó.

"Yo creo que estamos presos de nuestras cosas. Siempre estamos pensando en el pasado o en el futuro y nos olvidamos del presente. Acumulamos y guardamos todo por las dudas. Es como abrir tu placard cada mañana y decir 'no tengo qué ponerme', y tenés el placard explotado. De la misma manera sucede con nuestra casa. No sabés lo que tenés hasta que ordenás", sentenció Haines. Sus palabras tienen eco en las de Fryd.

"Lo más importante frente a la pregunta de si algo me hace feliz o no es que pienses en tu presente. Qué me hace feliz a mí hoy. Porque si pienso en lo que me hizo feliz en el pasado o lo que me puede llegar a hacer feliz en un futuro, entonces no voy a soltar nada", lanzó Fryd, para quien "el argentino está en un punto medio entre acumulador y desprendido".

"La idea es que tu casa refleje lo que sos hoy. Entonces quedáte con esos objetos sentimentales que sean los más representativos o los que más te produzcan felicidad", sugirió Fryd en referencia a los juguetes de la infancia, la ropa de la adolescencia o los libros de una biblioteca.

A fin de cuentas no se trata de construir un ambiente despojado de cosas donde nada sugiera que ahí vive un ser humano con pasado, presente y futuro sino que se busca el sano equilibrio donde los recuerdos tengan un lugar pero no dominen la escena, y donde los planes se proyecten sin acaparar el espacio.

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